Como muchos adolescentes norteamericanos, Ezra Cohen mamó punk antes de buscar nuevas vías para canalizar la rabia adolescente, llegando finalmente a hurgar en las raíces: cuando el country se camufla en acordes rock, se llama country alternativo.

En parte, una vez escuchado “The Sweet Million” (Relief Map 2022), es lo que se supone que practica Ezra, sobre todo si nos atenemos a la rugosidad de una “I Saw The Country” apuntando a Uncle Tupelo. Pero en “Shooting Star” aflora una desazón melódica de regusto psicodélico –como si Yo La Tengo surgiesen en el San Francisco de 1967- que indica nuevos referentes evocando la combinación entre abrasión punk, melodías pop y roots utilizados por los Replacements de “Let It Be” y los Lemonheads de “It´s A Shame About Ray”.

Solo una reflexión tras escuchar este manojo de adrenalina controlada. En casi todas las canciones, rápidas o lentas, acústicas o eléctricas, tarde o temprano acaba descargando el mismo acorde agridulce torrencial, así que no estaría de más dejar la zona de confort casero de Dover, New Hampshire, y ponerse en manos de un buen productor que le instruya para ganar en diversidad. En cualquier caso, un debut notable.