Me pueden los grupos con una intensidad desbordada. Son como el sonido del mundo en llamas. Uno de ellos era Frightened Rabbit, tocados literalmente de muerte. Otro, en auge, es Porridge Radio. La manera de encarar Dana Margolin cada verso, repitiéndolo, con esa obsesión en pos de reafirmar lo que dice porque en el fondo parece que piensa lo contrario, proyecta vulnerabilidad y no histerismo. Desgraciadamente, no pude asistir a su concierto en el Primavera Sound, y seguro que me hubiese encantado pese a la ausencia por motivos burocráticos de otros miembros del grupo. Porque la fuerza que irradia su nuevo disco “Waterslide, Diving Board, Ladder To The Sky” (Secretly Canadian 2022) contagia hasta estremecer. Piel de gallina.

La obsesión repetitiva antes mencionada crece en espiral en un parecido razonable con la fórmula de Conor Oberst cuando busca sumirnos en un estado febril (“Back To The Radio”). Cuando en “Birthday Party” se enrosca repitiendo la frase `I don´t want to be loved´, te deja hecho trizas. Tampoco te suelta en “U Can Be Happy If U Want To” supurando fervor por entre los teclados. Y, desde la modestia, hay mucho de Nick Cave en “Flowers” y “Splintered”. Dana encara el final con la épica bien entendida de “The Rip”, que se libera desaforada, para dejar paso al epílogo sentido acústico de “Waterslide, Diving Board, Ladder To The Sky” que nos pone a sus pies.