Poco que añadir a lo expuesto en su día cuando se publicaron “Range Of Light” (2014) y “Hundred Acres” (2018) de S. Carey; de hecho lo verdaderamente importante es dar fe de la publicación de “Break Me Open” (Jagjaguwar 2022) para que no pase por alto, pues es muy injusto el anonimato continuado sufrido por algunos de los mejores gregarios. Me subleva que todos conozcan a Justin Vernon y a Sufjan Stevens pero no tengan idea de quien es Sean Carey.

Como de costumbre, el álbum no se aleja en demasía de los postulados de los Bon Iver pre hip hop. Desde la portada mantiene un halo de quietud amable y elegíaco, donde la delicadeza –ese piano con ese tintineo metronómico tan subliminal en “Sunshower”- impera sin obstáculos. La belleza innata que desprende el otoño queda plasmada en la caída de las hojas en “Desolate”, a base de electrónica sutil y frágil a juego con el sedimento vocal, retratando el asombro de Carey viendo crecer a sus hijos en “Paralyzed” (tema que también pulsa en “Island”). Nada extraño ni rompedor, aunque sí mucho cariño.

En los dos cortes finales –“Break Me Open” y “Crestfallen”- se permite arreglos más cinematográficos –cuerdas, vientos- en la línea de su vertiente compositora de bandas sonoras. Silk sunshower, soft sunflower.