Casualidad o no, parece que Paolo Nutini ha elegido un buen momento para dar carpetazo a ocho años de silencio, ahora que los amantes de lo alternativo se derriten con el mainstream. Paolo siempre ha sido un híbrido solvente, y solo ha tenido esta vez que aparcar su lado más azucarado buscando acercarse a formas expansivas. Por eso “Last Night In The Bittersweet” (Atlantic 2022) se compone de dieciséis piezas variadas cubriendo todos los flancos a lo largo de hora y pico.

Como de costumbre, la voz del escocés se mueve bien en pentagramas diseñados para voces de color, como “Through The Echoes”. Tras un sample de Patricia Arquette en “Afterneath”, combina rigor escocés solemne (“Stranded Words”) con pulso kraut (“Lose It”) y algún desliz de pop ramplón (“Acid Eyes” tiene mimbres de “Every Breath You Take” de The Police), organillo dicharachero incluido (“Petrified In Love”).

La miga no obstante se cuece en la segunda mitad, donde proyecta una vertiente acústica encomiable (el country folk tejano tipo Johnny Cash de “Abigail”, el bonito epílogo con “Writer”, o una balada al piano digna de Elton John como “Julianne”) con zarpazos evocando “All Along The Watchtower” (“Children Of The Stars”), la electricidad de “Shine A Light” y “Desperation”, o la épica creciendo como los clásicos de “Heart Filled Up”. Y para quienes duden, prueben con la nocturnidad crepuscular –con cierto aire de Talk Talk o de los paisanos The Blue Nile- de “Take Me Take Mine”.

Madurando con dignidad.