Poco que agregar a lo expuesto en reseñas anteriores de Joan Shelley. “The Spur” (No Quarter 2022) discurre plácidamente entre sus mullidas cuerdas vocales acompañadas por las guitarras perfectas de su marido Nathan Salsburg, entre folk, country, intimismo femenino y sabiduría acústica del midwest.

De modo que no queda otra que deleitarse ante ese flujo tan natural y obvio –nivel Bonnie Prince Billy o Silver Jews en el trote liderado por Spencer Tweedy en “Like The Thunder”- desde la primera a la última pieza. Ante el acompañamiento vocal de Meg Baird en “Forever Blues”. Ante su dueto con Bill Callahan en una “Amberlit Morning” de arpegios prístinos y serenos made in Salsburg, cuyas cenefas de guitarra lucen incluso más a cámara lenta (“Fawn”).

Mención especial también para los arreglos de James Elkington. En una noche de compasión (“Why Not Live Here”), su voz brillará imperial sobre el hilo de orquesta que siempre comparece en el momento preciso (“Bolt”). Y, tras un sobrecogedor canto austero a la vida y a nuestra efímera existencia condenada a extinguirse (“Between Rock And Sky”), termina con la elocuente “Completely”: como sestear al borde de un remanso –de Kentucky o de donde sea- durante una tarde silvestre estival.

Perfeccionismo y sensibilidad, un cóctel sublime.