Sea cual sea la temática de los textos –incluso en los más pesimistas-, la música de Sylvan Esso es vida. En el sentido más exultante. Será por la pureza vocal folk de Amelia Meath llevada en volandas sobre los entramados electrónicos de Nick Sanborn a través de beats convulsos benignos; o será por su olfato aplicando estas características a un formato pop. El caso es que cada disco suyo nos sigue inculcando la idea de lo grande que es seguir vivos.

Por ello, las líneas básicas del cuarto álbum “No Rules Sandy” (Loma Vista 2022) siguen intactas pese al título apuntando a una mayor libertad creativa. Cierto es que esta vez apuran algún guiño rítmico más perverso, como mostrándose reacios a aplicar la fórmula de siempre sin conseguir zafarse de ella. En “Echo Park” quieren ser techno y house, pero acaban siendo pop, fantásticamente pop (ése ha sido su secreto: utilizar la electrónica menos condescendiente bajo estribillos que son oro). Y llegan al cénit accesible con “Didn´t Care”, oteando el verano con unos cables más allá de Vampire Weekend. Antes ya han inoculado en “Look At Me” su gracejo único adorable, y después, en “Sunburn”, muestran cómo compaginar riesgo y melodía en formato single. Por último, quedan dos ejemplos para entender su grandeza. En “Your Reality”, cuando al principio puede parecer un tema de relleno, termina de forma sublime entre coros, simulacro de cuerdas, electrónica y percusión. Y la sorpresa final del cierre totalmente acústico de “Coming Back To You”, íntimo, con guitarra y la voz inmaculada de Amelia volviendo al background de sus raíces: Sylvan Esso de hecho siempre han sido folk de la era digital.