La importancia de un productor. Todos sabemos que nombres como Phil Spector o Tony Visconti son capaces de redefinir el sonido de un disco, sea quien sea su autor. El caso es que esta vez se ha juntado el hambre con las ganas de comer, con los canadienses Kiwi Jr. dejando el control a Dan Boeckner, quien –según parece es su primera producción- ha utilizado los detalles catedralicios de su banda Wolf Parade para abrirles una nueva vía la de su ya por sí fresco concepto de pop.

Sin por supuesto dudar que Kiwi Jr. son una máquina implacable de parir estribillos. En “CHOPPER” (Sub Pop 2022) los hay muy buenos. Solo que ahora vienen revestidos de una capa robustecida por el tipo de sonido que a Boeckner le gusta sacarle a los teclados. Unos sintes ácidos vintage aplicados al pop, muy parecidos a los de Cars, con ese brío displicente que a veces les hace ser confundidos con guitarras.

Por encima de esa masa no obstante siguen despuntando las tonadas. Imposible no apuntarse a la euforia subyacente de “Clerical Sleep” –participa Dorothea Paas- coreando. O sumergirse en una “Night Vision” con destellos de Strokes a lo grande. O en la emocionante “The Extra Sees The Film”. O en la inmediatez de “Unspeakable Things” y “The Sound Of Music”. Canciones entregadas con una naturalidad similar a la de aquellos Smith Westerns –menores en capitalizar portadas pero exultantes en melodía- de “Soft Will”. Y, para los más exigentes, si hurgan en los seis minutos finales de “The Masked Singer”, podrán detectar alguna armonía cercana a Family. Canadá convertida en la Oceanía musical del hemisferio norte.