Continuación de la entrevista con Arturo Lanz.

¿Y qué público teníais entonces? ¿Quién iba a vuestros conciertos?

“En los dos primeros conciertos que dimos aún estaban los habituales del Rock-Ola. El primero fue en una tienda de discos y el segundo en El Jardín. Nuestro repertorio al principio era más suave, por eso nos hacían algo de caso. “Moscú está helado” era la canción que mejor representaba nuestro sonido en aquellos primeros meses. Pero enseguida nos radicalizamos. Y ya en el tercer concierto que dimos, el de Rock-Ola, tocamos nuestro repertorio más bestia. Entonces vino el rechazo generalizado y a partir de ahí nos dimos cuenta que ya con “Héroe del trabajo / El acero del partido” (su primer y mítico disco, publicado en 1982) tendríamos que buscarnos la vida fuera.” Hasta el punto que Esplendor Geométrico hoy día es un grupo muy respetado en Europa. ¿Qué porcentaje de vuestras ventas se queda aquí?

“Pues un 20% de lo que vendemos lo hacemos en España. El 80% restante, en Alemania, Francia, Italia, Holanda,…”

Pero no hay que olvidar que al comienzo tuvisteis un misterioso mecenas que os echó una mano.

“Ja, ja, ja. Cuando aún no habíamos sacado el primer single, en el concierto de El Jardín se nos presentó un tío con gafas, diciendo que era pintor y que quería financiarnos un single. Nos dio la pasta para pagar la fabricación del disco y nada más se supo de él. Ni nos llamó para informarse de las ventas. Nos dio el dinero y desapareció. Igual ahora es un tío famoso.”

Hablas de “Necrosis en la poya”, ¿no? Aquel primer single tan impactante ya desde la portada y los títulos de las canciones. ¿Cómo lo llevaban vuestros padres al ver las cosas que hacían sus hijos?

“A mi familia siempre le dio igual. Cosas del chaval, pensarían. Pero Gabriel (Riaza) sí que tuvo problemas con sus padres cuando sacamos el primer single. Las copias de la fábrica las enviaron a su casa, que era donde además ensayábamos, y su madre, que era muy cristiana, al ver la portada y el título del single puso el grito en el cielo y le echó de casa. Fue un simple problema comparado con lo que nos podía pasar hoy si sacamos canciones como “Destrozaron sus ovarios”. ¡Nos meterían en la cárcel!”

Gabriel y tú parecíais una pareja indestructible. Pero en los noventa Riaza se convierte al Islam y poco después abandona el barco. Ahora tu media naranja artística es el italiano Saverio Evangelista. ¿Qué ha aportado a Esplendor Geométrico cada uno de ellos?

“Hombre, Gabriel ponía un punto totalmente esquizofrénico. Sólo verle era una inspiración. Saverio aporta más desde el lado técnico y audiovisual, porque la música siempre la hago yo.”

Siempre he tenido curiosidad por saber cómo compones una música tan intuitiva como contundente y alejada de toda influencia musical. Parece un proceso mecánico. ¿Lo es?

“Para mí es como entrar en un mantra. Si después de treinta años sigo haciendo música es porque siento con ello un placer irremplazable. Cuando llego a casa de trabajar, primero ejerzo un poco de padre y luego enchufo las máquinas. Entonces dejo mi mente en blanco y a medida que va surgiendo la música mi cabeza se va liberando de todas las ideas. Entonces, cuando consigo algo que me gusta, incluso después de llevar dos o tres horas, lo grabo. Así salen los temas.”

Y viviendo en Pekín desde hace once años…

“Y no creo que vuelva a España. China es un país con una tremenda fuerza, con unas imágenes muy poderosas. Siempre está en evolución, una situación ideal para tener experiencias vitales. En China todo cambia a un ritmo vertiginoso. Viven la rapidez del momento tal y como lo plantearon en su momento los futuristas (el nombre del grupo está sacado de un manifiesto futurista de principios del siglo veinte): que las cosas cambien de un día para otro.”

¿Compaginas bien tareas tan distintas como ser el alma de Esplendor Geométrico y tu trabajo como agregado comercial de España en Pekín?

“Una cosa es ser padre, otra mi trabajo y otra bien distinta Esplendor Geométrico. Las compagino y separo. Bueno, aunque no siempre… Recuerdo que siendo teniente del ejército toqué en una fiesta de oficiales en el Cuartel General del Ejército del Aire. Después de tocar uno de los temas más bestias me vino el coronel aplaudiendo, según él,… ¡mi ardor guerrero!”

Un “ardor” que han destacado algunos DJs de techno, tanto nacionales como internacionales, cuando les preguntan por sus influencias. ¿Estás al tanto?

“Mira, nosotros siempre hemos hecho música universal, con la que se puede sentir identificado tanto un español como un chino. Algo que también tiene que ver con que nunca le hemos debido nada a ninguna escena y hemos ido siempre por libres. Pero no estoy muy al tanto de los elogios ni de lo que hacen los demás. La única música que escucho es la de la radio, cantantes chinas como muy folclóricas.”