Mientras algunos siguen alimentando el debate de si ya todo está inventado en la música otros prefieren mirar en sentido contrario apostando su prestigio a que no todo está descubierto. 2008 ha sido un buen año para los que cada vez nos aburrimos más con los hypes ingleses y las constantes emocionales americanas. Si en 2007 la serie Ethiopiques me devolvió a las tiendas de música, en el año que recién terminó reparto mis preferencias entre cinco o seis colecciones. Son las que siguen.

African Scream Contest. Raw & Psychedelic Afro Sounds From Benin & Togo 70’s (Analog Africa)  En el año en que se popularizó el ritmo del afrobeat (notables los recopilatorios de Soundway), en el despiece nigeriano también nos hemos encontrado con colecciones de highlife (como la de Vampisoul). Ahora que hemos aprendido a situar a Nigeria en el mapa, nos toca localizar a Benin y Togo, dos pequeños estados con un exuberante pasado musical. Una música, todo sea dicho, encerrada durante décadas entre las férreas fronteras que impusieron sus regímenes autoritarios. Hoy sus canciones florecen irresistibles, modernas, invencibles a la moda. A destacar el libreto que lo acompaña, en el que se describe una transición post-colonial de primerísima mano, con declaraciones de los propios artistas.

The Tragar & Note Labels (Numero Group)  Más que un sello discográfico con excelente gusto, Numero Group ofrece un servicio a la humanidad. Cuando Soul Jazz parece rascar sobre lo rascado en sus últimos lanzamientos jamaicanos, los arqueólogos de Numero encuentran filones aún vírgenes allá donde meten la pala. Más que notable es su rescate de Tragar y Note, dos sellos surgidos en Atlanta, ciudad pionera en llevar a la práctica los derechos de la población negra. Durante dos años (1968 y 1969) defendieron la causa soul con tanta clase como Stax o Motown. Incluso el dream team Holland, Dozier, Holland (que tanto ayudó a la coronación de las Supremes) aportó una de sus composiciones, Love Makes Me Do Foolish Things”, en la voz de Eula Cooper.

1970’s Algerian Proto-Rai Underground (Sublime Frequencies)  Si en sus años mozos Khaled ya denunció la persecución que sufrían los artistas argelinos por incluir en sus canciones una temática tan inofensiva y juvenil como los coches y las chicas, podemos imaginar lo complicado que lo debieron tener diez años atrás los pioneros del raï moderno. Su exaltación de la vida y los placeres terrenales estuvo vetada en las radios argelinas hasta 1985, año en que el raï empieza a popularizarse (sobre todo en Francia) con figuras internacionales como Safi Boutella, Cheb Mami o un Cheb Khaled ya exiliado en París. Este recopilatorio recupera los inicios casi clandestinos del género y nos presenta al que podría ser el padre del movimiento, Messaoud Bellemou. Entonces aquellas canciones tan vitalistas sólo podían disfrutarse en los cabarets del puerto de Orán.

Give Me Love: Songs Of The Broken Hearted Bagdad. 1925-1929 (Honest Jon’s)  Canciones de desamor en el Bagdad de los años veinte. Parece asunto lejano, pero ese temblor de las cuerdas vocales y la invitación al trance de los cantantes me conduce sin remedio a la atmósfera del flamenco. Como no entiendo de palos (perdonen mi ignorancia) no puedo ser más concreto, pero cambien la guitarra española y a una cuadrilla de palmeros por el hipnótico violín de los kurdos e igual puede que me entiendan. Algunas de estas canciones eran interpretadas por hermosas voces femeninas en clubes nocturnos; así se ganaban un segundo sueldo.

Living Is Hard. West African Music In Britain 1927-29 (Honest Jon’s)  Curioso. Una colección de voces africanas de los años veinte que no fueron grabadas bajo un sesudo trabajo de campo en el continente africano. Todas provienen de un estudio inglés. A diferencia de los rescates de afrobeat o highlife, aquí los artistas (inmigrantes todos ellos) están despojados de su entorno. Aún así, la escucha no resulta siempre cercana. Inlcuso, algunas canciones están grabadas sin los protocolos que precisa el hombre blanco. Me explico con el ejemplo de la canción que aporta Ben Simmons: no tiene título, no hay instrumentos y las notas musicales han sido aniquiladas por expresiones guturales que sólo podemos entenderlas desde la concepción occidental de lo grotesco; ni siquiera de lo exótico. 

Sprigs Of Time. 78s from the EMI archive (Honest Jon’s)  Tesoros hallados al bucear en los archivos más polvorientos y cotizados de EMI; la grabación más antigua encontrada data de 105 años atrás. Aunque el exagerado eclecticismo dificulta una escucha continuada (para entendernos: aquí se meten en el mismo saco canciones albanesas, primitivas habaneras, rock’n’roll antes del rock’n’roll y mantras indonesios) los hallazgos tienen el mismo encanto que encontrarse una gran casa ya abandonada justo detrás de un centro comercial. Se puede entender como un documento histórico, pero también como un fugaz alegato de una belleza en vías de extinción.