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He elegido este tema perteneciente a uno de los discos más infravalorados de Randy Newman, ‘Born Again’ (Warner Bros., 1979), sobretodo por sus cualidades y por ser poco conocido dentro de la carrera de este gran autor nacido en la ciudad de Los Angeles.

Bien es sabida la capacidad satírica de sus textos, aunque con esta canción tal vez rozó los límites de lo políticamente correcto; de hecho recibió un gran número de cartas protesta debido a una letra donde plantea la idea de que la homosexualidad o el travestismo fuesen algo contagioso. Según declaraciones del propio Newman, su padre, Irving, que era doctor, le contó a los doce años una experiencia con un paciente que había sido golpeado por no acceder a una relación homosexual en las duchas de un gimnasio y esto hizo crecer en el joven Randy un cierto temor a sufrir una situación similar. Esta composición está inspirada en aquella anécdota: narra, de manera pretendidamente jocosa, la historia de un camionero que dispuesto a atacar a un travesti se transforma en el objeto de su persecución. Si bien Newman no deja de transmitir una serie de clichés existentes en la sociedad de la época (aunque probablemente todavía presentes en nuestros días): por ejemplo el lugar donde se desarrolla la escena: “on the corner of the street” o el hecho de definir la opción sexual con calificativos de corte despectivo: “This big old queen”, “I am but half a man”, “you’re walking and you’re talking like a fag”; al menos le da su merecido al agresor, preso de homofobia. [Más…]

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De la conjunción de dos enormes talentos como los de los estadounidenses Bruce Hornsby y el ex-Eagles Don Henley no podía resultar otra cosa que este gran tema, uno de los más importantes de ambos, incluso computando su carrera por separado. Aunque la colaboración fue estrecha, y data al menos de 1987, todo parece indicar que la música corrió a cargo de Hornsby mientras la letra fue tarea de Henley, publicándose el tema oficialmente en 1989 en el disco homónimo del segundo para Geffen. Para ambos existía cierta presión de la industria y el público: Henley contaba a sus espaldas con el peso del éxito pasado tras su contribución en Eagles (fue el letrista y la voz de “Hotel California” (1977) por ejemplo) y Hornsby venía obteniendo varios números uno en Norteamérica con The Range: “The Way It Is” (1986), “Mandolin Rain” (1986) y “The Valley Road” (1988). “The End of Innocence” supuso salvar los muebles en ese sentido ya que el single logró alcanzar lo alto de las listas, si bien con la entrada en la nueva década el impacto comercial de ambos empezó a declinar: Don tuvo problemas con su compañía cayendo en un largo hiato discográfico y Bruce empezó a escorarse hacia unos matices más jazz (se trata de un excepcional pianista) con menos concesiones al pop. [Más…]

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En 1989 el house nacido en Chicago ya tenía al menos un lustro de vida, si no más, y no sólo estaba cimentándose su dominio sobre la música de baile y electrónica (habiendo traspasado el charco para llegar a Europa en el llamado ‘segundo verano del amor’ y surgiendo derivaciones como el acid house y el deep house) sino que estaba plenamente preparado incluso para el acceso al estrellato de artistas y productores blancos como el británico Adamski, quien, al principio de su carrera y sin figurar en los créditos, ejecuta teclados en este tema del estadounidense Jimi Polo. James Perri, tal es su verdadero nombre, procede del mismo Chicago y formó parte de la escena originaria del género, creado allí por otros artistas también de color como Frankie Knuckles o Jesse Saunders. Polo, ejercitado en tareas de DJ, había formado por entonces, hacia 1986, el dúo Libra Libra junto a Tony Bowie, editando un puñado de sencillos, y al año siguiente otro single bajo el alias de The Revelation (“Your Love Is A Special Thing”) además de producir el “Shake Your Body” de Jeanette Thomas. Después se trasladó a Reino Unido donde coincidió con un joven Adamski a quien le introdujo en los secretos de la Roland TR y de los padres del house como los ya citados o Marshall Jefferson. De la asociación surgió este single, “Free Yourself” (Urban, 1989), con dos temas: el titular y “Better Days”, ambos de configuración muy similar: los dos presentan un conmovedor riff de piano soul (que será imitado hasta la saciedad) aderezado por una línea poderosa de bajo en cuya combinación se forman sugerentes acordes mixtos de querencia pop. Todo ello se ve acompañado por unas programaciones con mucho groove (esa caja atropellada y esos bombos retumbantes que frenan en determinados momentos para acumular tensión), los gritos reiterativos de influencias soul y gospel de Polo: “Free yourself / free your mind!”, la voz femenina que se repite con tono dulce: “Free yourself” y ese colchón en forma de sintes a lo largo de toda la pieza. [Más…]

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Una guitarra que suena destartalada, unas vocales que parecen desganadas y sin entonar, sonido maquetero… No parece un buen comienzo y sin embargo este tema tiene algo especial a pesar de que sobrevuela demasiado amenazante la sombra alargada de Lou Reed y The Velvet Underground en él; de hecho la primera vez que el periodista del NME, Nick Kent, escuchó la demo de los desconocidos England’s Glory pensó que estaba ante una grabación perdida de la Velvet. Se trataba de una de las 25 copias de un acetato grabado en enero de 1973 en los estudios Venus de Londres, aunque algunas de sus canciones databan de 1971. Entre los temas figuraba este genial “Broken Arrows” (1973) y la banda en realidad estaba formada por los británicos Peter Perrett (voz, guitarra y compositor de todos los cortes), Harry Kakoulli (bajo), David Clarke (guitarra), Jon Newey (batería) y Michael Kemp (piano) más Mary Holland, Menna Clarke, Penny Kamp y Zena Kakoulli (novia de Perrett) que hacían coros. La maqueta se movió entre familiares y algunas discográficas las cuales no vieron filón alguno en el material, lo que supuso la disolución del combo y que las canciones permanecieran inéditas. Sin embargo Peter Perrett insistió con su vocación musical hasta formar en 1976 a The Only Ones, un grupo que, esta vez sí, obtuvo un cierto reconocimiento hasta su finalización en 1982, momento a partir del cual empezó a crecer un estatus de culto hacia la banda. Así, en 1984 se publicó un recopilatorio de los Only Ones (‘Remains’) en el sello francés Closer donde como bonus tracks se incluían cuatro temas inéditos, entre ellos este “Broken Arrows” objeto de análisis. Tres años más tarde, en 1987, el sello británico Five Hours Back publica al fín aquellas demos de England’s Glory. [Más…]

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La música (cualquier música en realidad) como tabla de salvación del vacío existencial (“Whenever I’m in doubt about things I do”, “Your thoughts are chosen”), del frívolo amor al dinero de una parte de la sociedad (“… extravagance matters to the worshippers of pound”). Así percibo “Harmony in My Head” compuesta y cantada por el segundo de a bordo en los mancunianos Buzzcocks: Steve Diggle (quien asegura que se fumó veinte cigarrillos antes de grabar la canción para conseguir ese timbre tan rasposo y brusco, en sintonía con las guitarras distorsionadas del tema). Se han escrito ríos de tinta sobre el punk y su contexto: bien son conocidos el paro e inflación que asolaban Reino Unido cuando Margaret Thatcher accedió al poder en 1979 (pocos meses antes de la publicación de este tema como single en United Artists), pero pocas piezas del punk británico inciden tanto en lo revulsivo de la música (y por extensión de la cultura) frente a esa situación. El poder realmente estaba en la mente de esos jóvenes sin futuro, bastaba con contar con una armonía en la cabeza (y, por supuesto, escupirla hacia este lado de la realidad). Puede que este tema no sólo esté a la altura de lo mejor de Buzzcoks (tanto como los temas de su primer EP ‘Spiral Scratch’ editado dos años antes) sino de todo el punk británico; tanto o más que “Anarchy in the UK” o “God Save The Queen” de sus colegas londinenses los Sex Pistols. [Más…]

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