
Cuatro ediciones en tres meses. Parece mentira que un hiper-texto musical de altos vuelos como es el de Alex Ross peleara el pasado otoño con las novelas policiacas suecas (Mankell y Larsson: el relato negro como fast food con colorantes adictivos) y los libros de autoayuda por un lugar preferente en las vitrinas editoriales. La música seria en el papel de narrador de los alborotos políticos del siglo pasado. [Más...]



