
Ante un puñado de fieles seguidores, Lidia Damunt sorprende sobre el escenario con atuendo verde, capa y la compañía de Hidrogenesse. Si las primeras canciones la dejaron un poco en fuera de juego respecto a sus ayudantes, a medida que éstas iban liberándose del corsé sintético y se nutrían cada vez más de sus arabescos de guitarra –siempre con gusto exquisito-, iba entendiéndose mejor la sociedad. Acabaron encantando. [Más...]



