Ya estaban ahí antes de que el pop cristiano se acabase convirtiendo en una etiqueta tan oportunista o reduccionista (le pasa a cualquiera que se nos ocurra) como descriptiva de una forma muy concreta de entender determinadas posturas vitales a través de las canciones. Apoyándose primero -e indisimuladamente- en 10.000 Maniacs como arquetipo (sobre todo en la última reencarnación de la era Merchant, tanto en la logística como en sus ya por entonces acusados tics mainstream) y tratando de sortear después una adversa comparación respecto a los por entonces mediáticos The Sundays -por su correspondiente desventaja en el tiempo: el “Umbrella” (A&M, 1991) de los Innocence Mission, pese a tener cargar con el sambenito de disco a la sombra de “Reading, Writing and Arithmetic” (1990), noqueaba al de los británicos en el total de las partes-, no será hasta “Birds Of My Neighborhood” (1999) cuando tengamos la mejor y definitoria versión de los de Pensilvania. [Más...]

Cinco horas de espera en el aeropuerto de Madrid requieren mucha paciencia. La necesito. El país la necesita. Todo el planeta, seguramente. Escruto el sumario del ipod y me doy de morros con “Personality:One Was A Spider, One Was A Bird” (Astralwerks 2006) de The Sleepy Jackson. Necesito azúcar, así que me abalanzo. En el fondo todo gira en torno a necesidades.

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Soy de efecto retardado y combustión lenta, lo reconozco. Solo así puedo excusar mi ignorancia a la tardía hora de hablar de unos Breathe Owl Breathe que el año pasado publicaron su quinto álbum, y de quienes me habló hace más de un par de meses un seguidor de esta página que además promovió sus conciertos como teloneros de Little Wings.

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Cuando nada más arrancar “Child´s Christmas In Wales” sobresale el zarpazo de bottleneck, un escalofrío me recorre la espina dorsal. Tiene la firma inequívoca de Lowell George, el guitarrista de Little Feat, todo un síntoma de anomalía convertido, al menos para mí, en sorpresa agradabilísima. ¿Sorpresa? ¿Anomalía? ¿Por qué? Rebobinemos.

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El punk cambió el modo de percibir la música. Barrió una serie de conceptos y propició el nacimiento de otros. En 1979 David Bowie, tras “Low” y “Heroes”, había mutado sustancialmente. También el punk buscaba salidas musicales –más art, funky o after- para no fenecer como movimiento importante pero musicalmente sobrevalorado. Todos estos vértices, que un mes se acercaban entre sí para alejarse al siguiente, interactuaban sin condón, incluso si de por medio se coqueteaba con la concubina tecno pop.

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