Sonic Youth

 

 

De todos los Sonic Youth que he conocido, el que llega con “The Eternal” no está entre mis favoritos. Leo que los neoyorquinos nunca harán un disco malo, y puedo estar tan convencido de esto como de que son capaces de entregarme toda una década de bostezos. Siendo uno de los pilares de mi educación musical, no comparto esa fe ciega en el inspirado monumento de rock frío y distorsionado que han conseguido edificar con los años. Ese barniz de vanguardia o de experimentación eléctrica otorga tanto prestigio que de paso evita discusiones.

 

Después de una larguísima travesía multinacional, Sonic Youth embarcan en otro gran transatlántico, pero con la palabra indie en popa y el anagrama de Matador a proa. Para mí, esto ni suma ni resta. Lo que advierto es que vuelven los Sonic Youth que hicieron escuela a principio de los noventa, los que aún tienen fuerzas para ondear la bandera del indie old skool, los que nunca parecen envejecer pero siempre querer madurar. Kim Gordon regresa en su papel de gata despellejada (que tan bien interpretó en “Goo”), Thurston Moore recupera unas melodías vocales que ya me empalagaban dos décadas atrás mientras de su guitarra brotan esos gélidos punteos que suenan como campanas en la distancia. Me sobra tanto esfuerzo en apuntalar una coartada rock con declaraciones como que aún no saben tocar la guitarra (o dedicando el disco a Ron Asheton, o metiendo una foto de Johnny Thunders en la carpeta interior del CD, o confesando que últimamente no han parado de escuchar a los Wipers), cuando todos sabemos que esos campanazos que hacen temblar su guitarra los aprendió recién estrenada su mayoría de edad en los ensembles de Glenn Branca. Igual quería decir que no la toca como Jimmy Page o Eric Clapton.

 

Puede que ayude a entender el criterio que sigo con Sonic Youth si digo que contemplo su carrera con tres picos imprescindibles. “Evol” mostró por primera vez el dulce aguijón de la melodía entre la maraña eléctrica del ruido redescubierto. Con “Daydream Nation” a alguien se le ocurrió ir levantando una escuela en su nombre, para bien o para mal. Bueno, sin rodeos: para mal, pero no es culpa del grupo. Y finalmente creo que aún no se ha hecho justicia con “NYC Ghosts & Flowers”, ese formidable trazado del shitline neoyorquino que comienza en la frialdad gris de la calle Bowery y se pierde hacia el este en los húmedos paisajes post-industriales que acompañan el curso de la ría que le separa de Brooklyn. “Que grandísimo grupo”, volví a pensar quince años después de decírmelo por primera vez.

 

Sonic Youth no necesitan de un lifting, pero “The Eternal” se viste de indie old skool y aplica el mismo esfuerzo melódico de “Dirty” (un disco que cada vez me gusta menos) para ir despidiendo la década. Eso sí, sin las prisas de entonces. Y esto para mí tiene una doble lectura. Agradezco que las buenas canciones del disco fluyan a su aire, sin urgencias juveniles; pero asimismo compruebo como sobre el disco entero sobrevuela una sensación de falta de tensión, una tranquilidad que deseo ver crujir, explotar, sangrar o hundirse. Porque la notoria producción de John Agnello hace más robusto el conjunto pero en su empeño ha aplacado la afilada tensión de entonces.

 

Algunos dicen que el esplendor de los buenos discos no se empieza a apreciar hasta la quinta escucha. Creo que a la cuarta “The Eternal” ya me dijo todo lo que me tenía que decir. Mientras le sigo buscando la chicha a los largos desarrollos de “Anti-Orgasm” para después perderme en tramas melódicas que me dejan igual, tres canciones siguen creciendo en mis oídos: la dinámica sabia de “Antenna”, la inspiración pop de “Poison Arrow” y lo bien situada que está “Sacred Trickster”, con ese convincente ímpetu que obliga a entrar en el disco con el pie derecho. Lo sigo pensando: es más que posible que nunca hagan un disco malo. Aunque para mí el debate no es éste, sino aclarar cuál de todos los Sonic Youth que he conocido quisiera que me acompañaran en la década que pronto comenzará.

 

40 comentarios en «Sonic Youth»

  1. SY es un grupo que flipaba con ellos cuando tenia 15 años menos pero que con el tiempo me han dejado de interesar. Sus discos, cuando los pincho ahora me resultan densos y artificiales, aunque de cada uno de ellos estraigo canciones que me parecen excelentes o sublimes en algunos casos.
    No se, tengo amigos que son autenticos talibanes de SY y reconocen que la primera parte de su obra es la mas interesante.

    Un saludo.

  2. Si en lugar de SY, fuera un disco de esos nuevos grupos que brotan últimamente en un revival de noise-shoegazer-y noséquémás, estaríamos halagando el disco, sumándole méritos al decir que se perciben ecos de SY o Yo la tengo y demás estandartes de los ´90…

    Quiero decir, que siempre que se analiza un disco de SY, se tiende a querer socavarlo por aquello de los años que llevan ya en la brecha. No digo que sea así en esta crítica, pero en general, esa es mi percepción…

    De una puntuación del 1 al 10, le daría un 7, 5

    Saludos

  3. «Gélidos punteos que suenan como campanas en la distancia», gran definición Estabiel del sonido de guitarra de Sonic Youth (no sé si es Moore o Ranaldo). El caso es que yo creo que se te escurren muchas cosas en tu revisión de Sonic Youth a propósito del nuevo disco: hablar de la importancia del perturbador «Sister», valorar «Experimental…» en relación con ese otro álbum que cada vez te gusta menos, «Washing machine», «Rather ripped»… En fin, a mí cuando pienso en Sonic Youth, que también forman parte de mi educación musical, el sonido de campanas en la distancia me lleva a acordarme de todo eso tan arrasador que hay en su música, aun más en directo. Quizás sea eso y no que vayan o no a hacer un disco malo lo que hace que perdamos a veces la perspectiva y no caigamos en el desencanto.

  4. d., el texto medía 8.000 caracteres y lo tuve que reducir a menos de la mitad. No es tanto una revisión de SY (daría para tres posts) como un posicionamiento de The Eternal y algo mío en el conjunto de SY. Aunque pueda parecerlo no hay desencanto; tampoco euforia.

  5. Vero, es lógico que a SY se le mida con una vara especial, la elegida para los mejores. Creo que eso pasa en todos los órdenes de la vida, ¿no? Para mí la exigencia no es un castigo, sino consecuencia de la virtud

  6. César, el tema SY creo que es otro: o el mismo que has establecido pero desde otro ángulo. SY han construido su propio juego, con sus reglas. Luego les siguieron muchos otros variando el libro de instrucciones, sin sonar a copia, pero el manual que usan Lee y cia. ha demostrado una virtud que pocos tienen: es tan pluscuamperfecto y versatil que en sus páginas encuentran argumentos para hacer cada partida-disco interesante. Aunque a estas alturas ya no van a saltar de tablero(no, no los veo haciendo otra cassete, «Under the influence of (por ej) Animal Collective», como sí tenían aquella rareza dedicada a Jesus and mary Chain -que no oí, huelga decir-).
    Ergo, no sorprenden pero no defraudan. Cada cual puede preferir los Youth que quiera (más divagadores, más punk, más AOR-bien-entendido, más SYR), pero creo que su secreto está en ese castillo que tan bien han levantado en los ochenta, de cuya arquitectura parece que pueden seguir viviendo sin problemas.
    Por cierto, me gusta The Eternal, de notable, sin duda.

  7. Creo que estamos de acuerdo, Octavio, con una salvedad: a mí «NYC Ghosts & Flowers»´, no tan lejano en la distancia, me sorprendió y aún me sigue sorprendiendo, entusiasmando. Áún creo en la capacidad de fascinación y sorpresa de SY; de hecho, lo que nos han dado esta última década me gusta bastante más que la de los 90

  8. La parte que vi del concierto del PS me quito un poco las ganas, pero lo escucharé en verano.Decía ya en los noventa Román F. Añañaos que mucha gente les defendía por tocar bien y que parecían un poco los Dire Straits del rock alternativo. Es una frase extrema y provocadora, pero en algo coincido.

  9. A propósito de tu comentario, Iván:
    Estoy de acuerdo en que catalogar el sonido de SY como experimental a día de hoy es tirar de tópico inexacto, pero de ahí a comparar a SY con Status Quo… Sin forzar ensayos (las reflexiones intelectuales sobre el rock a medida se olvidan del componente emocional y nos dirigen a conclusiones un poco peregrinas), sólo atendiendo a las sensaciones: ni el mejor tema de Dire Straits me produce siquiera el ligero cosquilleo de canciones como «Antenna» o «Poison Arrow». ¿Qué suenan a deja vu? No quiero contarte a lo que sonaría Dire Straits si los hubiéramos quemado la mitad de lo que hicimos con SY.
    Pero esto lo discutimos un día con una birra en la mano.

    Un abrazo

  10. Ojo, que la comparación es de Mark Fisher, yo simplemente la cité en relación con la de Lenore. Y aún estando de acuerdo en que nada de Dire Straits o Status Quo me merece respeto, y muchas cosas de Sonic Youth sí, la analogía me parece interesante; todos estos grupos ofrecen a su público exactamente lo que esperan de ellos, de una manera tan predecible que en mi caso hace que me cueste mucho interesarme por ellos.

  11. Uy, que tentador! una discusión sobre Sonic Youth. Mira que me gustaban.

    Yo no he oido nada posterior a 1997. Bueno algo sí, pero no me llamó la atención ni lo más mínimo. Recuerdo un primavera sound de hace tres o cuatro años con todo el mundo bostezando hasta que tocaban «teenage riot» o algún otro clásico. La sensación que tengo es que despues del fracaso de Dirty por explotar el boom grunge, simplemente se dedicaron a mantener a sus muy incondicionales y vivir de las rentas que da el estatuto de ex leyenda underground.

    Lo que si he vuelto a oir varias veces son sus discos antiguos y es sorprendente lo mal que han envejecido. Si se los pones a alguien que no vivió la época, es prácticamente imposible no tener que contextualizarlos, síntoma inequivoco de que pisamos el terreno de las batallitas culturales y no el de un lenguaje vivo. En el polo opuesto, quien nos lo hubiera dicho con lo que desconfiabamos de ellos, estaría Nirvana. Cuanto más tiempo pasa mejor suenan.

  12. ¡Vaya!, a tenor de los últimos comentarios, sigo reafirmándome en lo que comentaba en el post anterior: parece que hay prejuicios en oír un disco de SY en base a ese tiempo que llevan en activo. Concretamente, ¿qué es lo que está mal visto?. ¿Qué lleven más de tres, cinco, quince años de carrera?. ¿Que luzcan canas? Para mí, The Eternal, gana con cada nueva escucha. El disco se enmarca en esta última época, pero me parece, ante todo, fluido y, a la vez, consistente.

    Por otra parte, afirmar que «ofrecen lo que el público espera de ellos» es una simpleza tremenda, que valdría para gastar horas y horas en una discusión similar a averiguar qué fue antes, ¿el huevo o la gallina?. Además, nunca estaría de más recordar el compromiso ético, estético–y hasta empresarial–de los componentes de SY.

    (P.S.-Sí, suena muy rimbombante eso del compromiso, pero, imagino, que entendéis a lo que me refiero, ¿verdad?…)

    Chao!

  13. Esto de anatemizar a los «santos-griales-del-indie-nuestro-de-cada-día» que pone mucho. Yo seguiría con los Fall para luego continuar con los Jesus and Mary Chain, por ejemplo.

  14. Pues fijate, Vero, lo que yo creo que ha envejecido no son los miembros de SY físicamente sino eso que tú llamas su compromiso ético-estético. Esa formula que SY manejaron durante los ochenta y los noventa que mezclaba todo el abánico que va entre la experimentación y el punk y gracias a la que ellos eran los proveedores de «mundos underground» para jóvenes blancos de clase media que estaban deseando saber que eran las experiencias de la vida urbana alternativa. Pertenecen a este contexto, por ejemplo, tanto las letras como la estética del grupo, una mezcla de cotidianidad con flashes políticos y estéticos inconexos que nosotros nos tragábamos porque pensábamos que pertenecían a un mundo muy sofisticado que desconocíamos. Con la mezcla de ruido y melodía, de punk y experimentación de la música, sucedía más o menos lo mismo, un poquito de peligro envuelto en mucha seguridad.

    En el caso de España, que es el que yo conozco mejor, la precariedad laboral y la música electrónica pasaron por encima de esta formula estética y nos desviaron hacia caminos, en un sentido amplio, o más escapistas o más políticos. Precisamente porque han sacado un disco con mejor aceptación, podemos comprobar que el encanto de aquellos años se ha venido definitivamente abajo.

  15. Lo que yo personalmente veo mal de este disco de Sonic Youth es que va en contra de todo aquello que les hizo excitantes en un momento dado, muy al comienzo de su carrera. Un disco tan acomodado, previsible y complaciente con su público como éste está en las antípodas de ese contexto vanguardista de guitarras en el que nacieron, y desde luego en las antípodas de todos esos -estos sí- imprevisibles artistas vanguardistas que citan en todos sus discos.

    Y ya que sale el tema, no sé porque duele tanto reconocer que en la música popular es difícil sobrevivir más de diez años y seguir siendo un nombre significativo. A ver, que hay casos -me viene a la cabez Tom Waits, por ejemplo-, pero el propio concepto de música popular y lo rápido que van las cosas dificulta mucho que se desarrollen carreras durante décadas. El querer canonizar a determinados grupos, como el inide ha hecho con Sonic Youth, suele tener el peligroso efecto de hacernos perder de vista los motivos que los hicieron destacar en un principio.

  16. Hmmm, veamos:

    1.-Supongo entonces que si el disco no hubiera tenido una mejor aceptación ese encanto acabado del que hablas no existiría, ¿verdad?. Entonces, ¿a qué se reduce?. ¿Al parámetro de cuánta aceptación tiene un disco o, en su defecto, un grupo?. Si nadie te conoce, eres un genio; si te conoce todo el mundo eres una mediocridad más. Entonces, ¿qué hacemos con los Ramones?. Yo misma suelo llevar una de esas ultraconocidas camisetas de los Ramones. Tienen una aceptación mundial, luego carecen de toda esencia, ¿no?. ¿Se han convertido en algo vacuo, por eso?.

    ¿No será, tal vez, que con una propuesta distinta han conseguido traspasar esa reducida cuota de la que hablas, ese mundo al que parecen dirigir-entiéndase bien- su cuota de mercado, y ahora hasta cualquier niña del barrio Salamanca lleva dicha camiseta?.

    En todo caso, y aquí, bajo mi punto de vista, radica el quid del asunto, lo vacuo estaría en esa sociedad que acepta y dota de frivolidad una propuesta distinta o alternativa. Esto es, digamos que el receptor sería el que la ‘desvirga’ de dicho sentido, nunca, por tanto, el emisor el que ha cambiado o ha ideado su propuesta para su aceptación social.

    Es decir, sumado a lo anterior, y referente al tema de la camiseta de los Ramones, sería, pues, entonces cuestión de plantear la responsabilidad de quién la lleva, sin saber qué lleva.

    Pero eso corresponde a otro debate sociólogico…

    2.-Dices «…un poquito de peligro envuelto en mucha seguridad». Bien, esa misma regla de tres, se le puede aplicar a Bob Dylan, Tom Waits, etc, etc. ¿Dónde queda hoy día ese mundo que representan?.¿Y los raperos negros que denuncian las miserias de los barrios de Chicago?. Imagino que no se podrá escuchar rap porque, en primer lugar, no eres negro, y, en segundo lugar, no perteneces a ese mundo del suburbio americano. ¿Y los que escuchaban a Dylan buscando lo cool de su canción-protesta? ¿Qué hacemos con Dylan y su cancionero-denuncia, entonces?.(A mi padre casi le da un ataque el día famoso del concierto con el Papa…)

    Hmmmm, no sé si ha entendido bien lo que quiero decir…ya saben, viernes-tarde, a punto de concluir la jornada laboral…

    Buen fin de semana

    Besoss!

  17. Perdón…Mientras escriba el post, se ha publicado otro comentario; contesto rápidamente:

    Ivan, ¿conoces los discos de Sonic Youth Records?. ¿Y los proyectos paralelos de Lee y Thruston con gente del free-jazz?. Ahí tienes experiemntal y vanguardia para aburrirte…

    Ahora sí…

    Bye!!

  18. En mi opinión el mérito de Sonic Youth es que consiguieron injertar la atonalidad en el pop-rock. Además, como aditamento, tenemos su prolificidad y su faceta de estar en contacto con la actualidad escuchando y sacando discos de bandas jovenes; es un grupo muy longevo y muy activo y comprometido con la escena musical, supongo que haciendo honor a su nombre. Y por si fuera poco no se contentan con ser prolíficos sino que intentan variar su trayectoria a lo largo del tiempo. Cuando escuché Sonic Nurse y Raher Ripped concluí que habían empezado una novedosa etapa en su carrera. Nunca habían sido tan pop. Viendolo desde el punto de vista de su recorrido me parece genial porque supone de alguna manera una ruptura con lo anterior. Y si además así son más capaces de llegar a más gente pues mejor que mejor. El que tuvo retuvo y más si se mantienen regularmente en activo.

  19. Me da que Sonic Youth no fueron los primeros en meter la atonalidad en el pop-rock. Me acuerdo, por ejemplo, del señor Mayo Thompson y su Red Crayola.

  20. Vero, me voy contigo a defender lo que expones casi a cualquier sitio pero, porfa, no me defiendas como vanguardia (como concepto elevado de arte) lo que vinieron sacando en SYR. Yo tengo uno doble en el que Kim Gordon y Thurston Moore se limitan a calcar el resultado final de compositores contemporáneos como Steve Reich o Pauline Oliveros, cuando el sentido de estas composiciones radicaba en el concepto y/o el proceso. Ay, la música vanguardista…

  21. Ay, que mal me he debido de explicar

    1. Si digo que estamos hablando de SY gracias a que han sacado un disco con más aceptación que los anteriores, no quiero decir más que sin este disco nadie estaría hablando de SY en este foro.

    Otra cosa, hoy en día ninguna niña del barrio de Salamanca lleva una camiseta de SY. En 1993 si que podías ver bastantes. Desde luego bastantes más que en Villaverde.

    Hace una buena década que SY no corren ningún riesgo de ser un grupo de masas. Lo intentaron con Dirty y no lo consiguieron. En mi opinión, precisamente porque lo que vendían estaba muy circunscrito a unas claves sociales y simbólicas a las que me he referido antes.

    2. Decir que lo que hacia a SY un grupo sobre el que se construían identidades, lo que tu llamabas compromiso etico-estetico, no ha sobrevivido el paso del tiempo, no quiere decir que NINGUNA expresión resista el paso del tiempo o transmita significado más allá de las condiciones sociales en las que se ha producido

  22. Retiro todo lo dicho anteriormente, he mirado por curiosidad, como han ido las ventas de los discos de SY en los últimos años y The Eternal es el que más ha alto ha llegado en los charts americanos de toda su carrera.

    http://en.wikipedia.org/wiki/Sonic_Youth_discography

    El hecho de que ahora se vendan la mitad de discos que en el 92 y que sólo compren los cuarentones, no tiene nada que ver. Mañana me corto el pelo a tazón y me reaprendo de memoria todos los chistes de Thurston en The year punk broke. Esto no ha hecho más que empezar.

  23. César, me refería a que Sonic Youth consiguieron popularizar la atonalidad, en ningún momento dije que fueran los primeros en usarla. De hecho me quedo con el dato, porque no he escuchado mucho a Red Krayola y no tengo ni idea de quién fue el primero en utilizar la atonalidad. Es como lo del sitar, ¿quién fue el primero que lo introdujo en el pop: Kinks, Beatles, Incredible String Band? No lo sé y no es tan fácil saberlo, pero sí que intuyo (o al menos tengo esa fuerte sensación), que los que lo popularizaron fueron los Beatles.

  24. Ay, qué interesante discusión la de la música y los barrios. Qué malos SY, la verdad, que no es que sean los Dire Straits del indie; son los Neil Diamond (¿o este ya no vale y ahora mola?).

    Y sí, cuánto respeto y cuánto de canónicos son, que en los 90 se les ha puesto alfombras rojas y no se les ha metido caña ni nada.

    A ver si el Lenore hace un artículo recopilando sus frases lapidarias favoritas, ésas que le valen para un roto y un descosido.

  25. Me ha encantado leer este post y sus reacciones. Yo no es que les perdiera la pista a Sonic Youth en el 97 como Isidro, es que directamente dejaron de interesarme tras escuchar discos tan mediocres como «Experimental Jet Set…» (me sorprende que con cierta frecuencia se reivindique como el álbum con en el que SY recuperaron el pulso) o directamente insustanciales, como «Washing Machine». Varios conciertos soporíferos desde entonces me disuadieron de continuar siguiéndoles la pista. No pongo en duda que hayan sacado discos buenos en esta década (directamente, no lo sé), pero reconozco que su status de vacas sagradas del indie me da mucha pereza. Quizá esté equivocado, pero casi todo lo que leo sobre ellos en la prensa especializada me parece de un acrítico que echa para atrás. Rara vez leo argumentos de peso que me animen a escuchar lo nuevo de Sonic Youth.

    Sobre lo bien o mal que envejecen nuestros discos favoritos de SY, no tengo ni idea porque hace muchos años que no los escucho, pero, leyendo sus argumentos, tengo la impresión de que me puede pasar lo mismo que a Isidro, así que permitidme ser cobarde: por esta vez, me aferraré al recuerdo que tengo de «Evol», «Sister» y «Daydream Nation». No es por ponerme nostálgico, pero, por ahora, tengo el cupo cubierto de decepciones a posteriori.

    Por cierto, Iván, ¿no te merece respeto «nada de Status Quo»? Te recomiendo su primer álbum. No te asustes: es un disco de psicodelia muy bueno.

  26. Bueno, a mí sólo me gusta el principio, cuando hacían psicodelia. Tenían algunos singles alucinantes. Olaf, de Solex, me dijo una vez que también molaba mucho la época boogie, pero eso ya me da más miedo, mira.

  27. He de confesar que SY nunca me han entrado (al menos a fondo). Y lo he intentado (tengo 5 o 6 álbumes), básicamente porque muchos de mis amigos o músicos que admiro son incondicionales. Status Quo tampoco, aunque tengo debilidad por algún single de la época: imposible resistirse al remolino de la frase `again & again & again…´ en «Down Down». Y caras B, como «Softer Ride (de «Paper Plane») o «Gerdundula» (de «In My Chair»).

  28. As usual, no puedo aportar más que los comentarios de Mordoh. Supongo que por ocupaciones vitales, pero SY pasó por mi vida como si nada. En cambió bailé hasta el amanecer canciones de SQ en tocadiscos Philips, lo cual me hace guardarles un rinconcito en mi corazón.

    Monsergas aparte, necesitaba alguna forma de contacto con la mochila. Mi mail es, por si acaso: cerillasgaribaldi@gmail.com
    Gracias, Ignacio

  29. Como van a decir que Rather Ripped es mejor que The Eternal :S

    Murray Street es un gran disco (sería un 10 si sacamos «Plastic Sun»). Sonic Nurse es muy bueno. The Eternal también.

  30. Sonic Youth son un grupo que llevan treinta años juntos (yo tengo 33). Por lo tanto, su análisis debe hacerse desde una perspectiva distinta. César, permíteme un inciso. Tal y como crees injusto el ninguneo a NYC Ghosts and flowers, considero injusto que muy poca gente hable de sus discos para SYR (por no hablar de las ramificaciones experimentales de todos sus miembros). Es un error ceñirse a los discos «comerciales» de la banda para comprender su trayectoria.

    Por lo demás, sólo puedo decir que hay que ser muy fan para seguir a un grupo durante 30 años. No pasa nada. El picoteo también es sano. En este caso, yo opto por un primero, un segundo y el postre.

  31. -roberto, te recomendaría que escucharas lo que nunca escuchaste de sonic youth
    -el disco no es una maravilla a la hora de hacer un balance pero tiene algunos temas agradables como antenna, malibu gas station y un pasaje que resalta y lo dejaría dentro de mis favoritos en la historia:calming the snake
    -interesante lo escrito por cesar

    pd:status quo es una pelusilla arcaica que no merece importancia

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