«Contra» (Vampire Weekend)

Febrero de 1987. Hotel Misión Palenque (México). Habíamos recorrido la península de Yucatán y cruzado el estado de Campeche para visitar las ruinas mayas de Palenque antes de ascender a San Cristóbal De Las Casas y emprender rumbo al Pacífico a través del istmo. Mi amigo Antonio y yo estamos sentados en una esquina de la piscina –nuestras esposas en otra- con el agua cubriéndonos hasta las rodillas. Ya al llegar al hotel habíamos percibido ciertas anomalías, como ver toda la sala de congresos de la primera planta repleta de aparatos propios de un gimnasio, mientras una docena de personas se ejercitaban en ella. Eran tiempos confusos en aquella parte del mundo, sobre todo en la cercana Nicaragua. ¿De qué se trataba? ¿Un campeonato de atletismo? ¿Un campo de entrenamiento para hacer frente a los narcos? ¿Formar base de élite de la contra?

En tales elucubraciones andábamos enfrascados cuando pasa el típico camarero entrajado bonachón, a quien pedimos un par de coca-colas. Mientras el hombre va resoplando a buscarlas, por la puerta aparece un rubio fortachón en bañador, con sus Ray-Ban clásicas intimidando, armado en su mano con la llave del cuarto. Pasa tan cerca de nosotros que toca con ella la oreja de Antonio. Éste se revuelve pero, al ver el torso musculoso de este prodigio de animal en cuerpo humano, se gira hacia mí con buen humor resignado y me dice por lo bajo: esta noche habrá guerra en el zócalo. Antonio sin embargo había quedado resentido ante tanta chulería, así que, cuando llega el camarero con las bebidas, echa el resto. ¿Y ése quién se ha creído que es, Rambo? Al camarero se le abrieron los ojos como platos para recomponerse enseguida y exclamar, como el alumno que disfruta enmendando el error de un profesor: no, señor, es Arnold Schwarzenegger. Al poco rato aparecieron por las instalaciones su doble, varias mujeres con carpetas en bikini –supongo que de producción-, Carl Weathers –conexión Stallone: un actor asiduo de la saga “Rocky”-, otro actor de piernas larguísimas con pinta de indio cuyo nombre se me escapa, y no recuerdo ahora si también Bill Duke. Habían dejado Puerto Vallarta para rodar en selva nocturna unos minutos de “El Depredador”.

También Vampire Weekend, al titular “Contra” (XL 2010) su segundo álbum –grabado parcialmente en Mexico DF: “Cousins”-, utilizan el término en forma ambigua. De hecho me cuesta escucharles hablar de revolución en “I Think UR A Contra”, la pieza del cierre. Más bien me parece un disco que trata temas escapistas con música escapista. ¿Autores pijos de música para pijos? Si nos ceñimos a alguna frase de “California English”, “Taxi Cab”like a real aristocrat– o el título “Diplomat´s Son” –por ahí anda M.I.A-, seguramente sí. La cuestión sin embargo es otra. Desde la misma coloración de la portada se nos indica el talante continuista de la banda, sin apenas cambios en su sonido ni en el tono dicharachero de las composiciones. ¿Premiamos entonces el continuismo si de buenas canciones se trata, o premiamos la (r)evolución aunque resulte una mierda?

Y podría aquí darse por zanjado el asunto, pues es tan fácil predicar a los conversos como difícil predicar a los escépticos, aquéllos que ya se han formado una opinión de verdad absoluta recubierta con su capa gelatinosa sobre la cual uno siempre resbala cuando intenta traspasar. El caso es que yo al principio no comulgué con el primer álbum de Vampire Weekend. Hasta que un buen día caí en la cuenta que el mero hecho de escucharlo me hacía sentir bien. Feliz. Como muy pocos discos. Motivo más que suficiente, pues, para cargar con la agradable responsabilidad moral de defenderlo.

Hay un momento en “Taxi Cab”, cuando entran las cuerdas con su olor de vainilla martiniquesa envasada en Fort De France, que –con todas las pegas a cuestas- cualquier alma ha de rendirse ante su inocencia. Cuando ya se ha imaginado bebiendo el vaso de horchata –que Ezra Koenig, además de horchata de arroz mexicana, pruebe la de chufa valenciana, o la de cebada francesa orgeat original- envuelto en la calidez tropical del sonido –chairs to sit and sidewalks to walk on– con las cuerdas serpenteando aunque el diciembre narrado fuese el de Nueva York. Cuando se perdona por delicioso –“White Sky”– el uso pertinaz del beat sudafricano más light importado por Paul Simon en su día. Cuando el aviso de desvío hacia el Caribe“Holiday”– viene en forma de calipso, verano y surf. Cuando templan maravillosamente en “Diplomat´s Son” buscando el rastro musical característico de la Jamaica pre rasta. O cuando cada mañana va uno camino de su empleo mileurista mientras pasa por delante de un escaparate anunciando viajes exóticos que su bolsillo jamás podrá pagar: tiene al menos el derecho de usar la imaginación y silbar las tonadas magníficas de Vampire Weekend. Se sentirá mejor, creo, que silbando las de Burial.

 

51 comentarios en ««Contra» (Vampire Weekend)»

  1. Qué pereza de grupo!.

    Yo para ser feliz prefiero mil veces el «Naked» de los Talking Heads que, por cierto, bien merecería una revisión.
    Desde luego. como se suele decir, en un país de ciegos, el tuerto es el rey (del cotarro indie).

  2. «Discos que siempre funcionan en una fiesta» sería una buena lista. «Discos para ser feliz» sería otra. Y «discos para ser feliz en una fiesta» ya sería una requetelista, a la que por supuesto le seguiría «discos que te hacen sentir triste en una fiesta» y, para rematar, «discos que te hacen sentir feliz en un entierro».
    Si es que llevamos un mes sin listas y ya me subo por las paredes 😉

  3. Aquí, Mordoh, me parece que la parte de memoria y la de crítica han ido un poco cada una por su lado. ¿No te parece?
    Con todo, Contra me parece un disco muy disfrutable de estupendas cancioncillas pop, en efecto pijo y para gente mayormente despreocupada. ¿Vale la pena? Sí, aunque no será nunca un clavo al que agarrarse. (Por cierto, ¿debería Ezra Koening evitar sus tonos más agudos?)

  4. Como dice Mordoh (así se demuestra en los comentarios, y con este grupo pasa especialmente)

    «…es tan fácil predicar a los conversos como difícil predicar a los escépticos, aquéllos que ya se han formado una opinión de verdad absoluta recubierta con su capa gelatinosa sobre la cual uno siempre resbala cuando intenta traspasar»

    En mi opinión musicalmente no pertenecen al cotarro indie, si la radio fórmula fuese más permeable sonarían sin problemas en los 40 principales. A los indies recalcitrantes les parece una banda muy poco cool tanto estética como musicalmente. En ese sentido VW me parece un grupo valiente, sería más fácil disimular en las letras y en su imagen ese rollo estudiante clase alta neoyorquina para ser mejor aceptados en el mundillo indie, y ellos no lo hacen.

    Un mérito adicional que tienen para mí, es que cuando leí una descripción de su música a priori no me apetecía escucharlo, el hecho de ser hype también me creo un recelo, pero cuando escuché su primer disco, saltaron todos los apriorismos por los aires. Y además, mejoró mi estimación con cada escucha.

    Así que creo que son un buen ejemplo de «tómalo o déjalo».

  5. Cuando digo que a priori no me seducía su música, aclaro que a mi no me gusta mucho Paul Simon y su Graceland, Peter Gabriel, y de los Talking Heads que mencionan, prefiero sus primeros discos, los menos «tropicales». Tampoco las pinceladas afro en el pop, tan de moda estos últimos años me dicen gran cosa.

    Por eso les doy más mérito por «habérmela colado» (a algunos amigos les ha pasado lo mismo)

  6. En su tiempo para mí Graceland fue un hito y Peter Gabriel también, aunque éste con sus primeros álbumes menos africanos.
    Respecto a la teoría de escépticos y conversos, creo que nadie es inmune (yo el primero). Todos somos esclavos de una información previa. Por ejemplo, a mí no me llena el disco que tenía de Beach House, así que me he mantenido en mis trece sin escucharlo pese a todos los elogios de varios amigos y medios. Solo he claudicado cuando César me ha piado que es bueno. Ayer lo recibí y estoy en la nube. Así que no me corta un pelo decir diego donde antes dije digo.

  7. Sí, no debería haber problema en rectificar una primera opinión, pero hay algunos grupos o músicos que más allá del contenido del disco nuevo en cuestión generan adhesión o rechazo.

    En mi grupo de amigos solía pasar con Belle and Sebastian, a algunos nos gustaba todo (unas cosas más que otras) a otros hicieran lo que hicieran con cada disco los lanzaban a la hoguera sin miramientos (adjetivos como ñoños, boy-scouts, blanditos, sensibles eran lo más suave que se les dedicaba)

    Beach House es quizás un ejemplo de lo contrario, te puede no gustar pero no genera un rechazo visceral. Coincido contigo, el disco anterior era bonito pero tibio, un sol que no calentaba, este último deslumbra y quema a la vez.

  8. Pues no me había planteado lo de Graceland, Vladimir, así que lo apunto. En cambio de Belle & Sebastian sí hay ya un texto preparado de una canción (que no vamos a desvelar) para la semana próxima.

  9. Tampoco estaría mal ampliar el foco y repasar a los Simon & Garfunkel al completo, banda vergozante donde las haya: influye a muchos pero no muchos son capaces de confesarlo en público…

  10. vladimir, no hace mucho les ´comentábamos con unos amigos lo que se parecen Fleet Foxes a S&G…
    Ups, no sé si se nos fue mucho la pinza.
    😉

    Volveré a escuchar su disco aunque también me da una pereza de cojones.

  11. Si , se averguenzan de Simon & Garfunkel, Genesis, U2, Pink Floyd, Supertramp, Dire Straits …Pero luego sacan pecho por Julio Iglesias, Rihanna , …
    El snobismo de siempre. Por ser un tópico no deja de ser un típico. 🙂

  12. Uy, Ángel, que me acuerdo de hace casi un par de años, cuando estuvimos enfrascados dos o tres días comentando un post sobre Supertramp…

  13. En un supuesto duelo Simon & Garfunkel versus Supertramp no hay color para mí. No son comparables (estilos y épocas distintas) y tampoco creo que el post de César fuera en esta dirección. Pero, puestos a divertirnos un rato, decir que uno de los primeros singles que compré fue “The Boxer”, y uno de los primeros álbumes “Bridge Over Troubled Water”. Y una de las emociones adolescentes más impactantes que sufrí fue con la película “El Graduado”. Solo así se puede entender mi devoción por el primer álbum de The Stone Roses.
    En cambio nunca pude con Supertramp. Después del apogeo sinfónico de Genesis con “Selling England By The Pound” y “The Lamb Lies Down On Broadway” venían estos enteradillos a licuarlo de un modo descafeinado con pop. De Supertramp todo –voces, piano, arreglos- me sonaba trivial, desafectado y prefabricado. Pasión hueca.

  14. Mordoh, a mí me encantaría leerte una revisión sobre Peter Gabriel, ahora que ya no está feo decir que te gusta como ocurría en los noventa e incluso hablan bien de él en Pitchfork.

  15. Y ya que hablamos de Simon & Garfunkel… ¿Qué os parecen lo más parecido a S & G que tenemos en el Siglo XXI, Kings Of Convenience? Lo mismo me corréis a gorrazos, pero confieso sin rubor que su último disco, aún no siendo ni de lejos redondo, ha sido para mí lo más adictivo del año pasado junto con el también último de Pet Shop Boys.

  16. Sprout, yo no te corro a gorrazoa. «Yes» es mi disco preferido del año pasado y, los pet Shop Boys un ejemplo de coherencia y de buen gusto tanto musical como literario.
    Para mí, el mejor grupo de pop inglés de todos los tiempos.

  17. Puedes hacer un revisión también de lo que está feo que te guste, lo que ha dejado de estar feo que te guste,lo que dejará de estar feo que te guste, y lo que nunca dejará de estar feo que te guste o lo que jámas debió de dejar de estar feo que te gustase (p.ej Supertramp je je ;))

  18. Luis, aún siendo yo muy, muy fan de Pet Shop Boys, disiento un poquillo: los tiempos de Nightlife (más que nada por las compañías que frecuentaron: no me molan mucho Faithless) y, sobre todo, Release fueron descorazonadores. Release es inexplicable, indigno de una discografía previa casi sin mácula. Ahora es cuando, en mi opinión, han vuelto a la buena forma. Y lo celebro.

  19. También a mí, Iván, me gustaría reivindicarlo alto y fuerte, pero me da una pereza enorme (pillarle más que nada el tono). Y también tengo claro que va íntimamente ligada la revisión a su etapa en Genesis. Es del tipo de trabajos para una publicación con los que perder una buena semanita si están remunerados; ventilarlo aquí en unas líneas a salto de mata sería deshonrarle, y me falta tiempo libre.
    En cuanto a Pet Shop Boys, aún siendo «Yes» su mejor trabajo en una década, le falta una chispa de algo que no acierto a definir. Tiene que ver con el don de publicar lo necesario en el momento apropiado. Los mimbres están allí, algo más dispersos quizás, pero no me parecen los que utilizarían los verdaderos Pet Shop Boys si hubiesen eclosionado en el 2009. ¿Soy demasiado exigente tal vez? Con ellos, sí.

  20. A mi «Nightlife» me parece un buen disco, a pesar de los altibajos («I don’t known what you want…» y «You only tell me love me when you you¡re drunk» me parecen fenomenales.
    Sí, «Release» es malo («The Samurai in autumn» me chifla), pero los fans lo perdonamos casi todo. ¿No?, Sprout.
    😉

  21. ¡Qué va, Luis! ¡Más quisiera! !»Release» me dolió en el alma! Viniendo de los autores de decenas de temas clásicos y de álbumes como «Behavior» y «Very», un dúo cuya colección de caras B («Alternative») es para mí imprescindible, «Release» fue una buena puñalada trapera. Divorcio, pero, eso sí, con cariño. Ahora vino la agradable reconciliación.

  22. Pues Biko me da y me daba bastante pereza…
    Simple Minds cosillas sueltas, mucho mejor Psicodellic Furs, Echo and The Bunnymen, The Sound, The The o U2, of course.

  23. Echo & The Bunnymen siempre, Ángel!!!!
    Pues a ver si sale esa oportunidad de escribir algo sobre Genesis / Peter Gabriel, Mordoh. A mí Peter Gabriel me gustaba muchísimo de preadolescente y su etapa en Genesis siempre ha sido una de mis cuentas pendientes.

  24. Pues, Iván, celebro encontrar a alguien de otra generación interesado, porque solo encuentro afines entre gente de mi edad, y básicamente son del tipo «lo de antes era cojonudo y lo de ahora no vale nada».

  25. “lo de antes era cojonudo y lo de ahora no vale nada”

    (…pues en algunos posts de por aquí arriba, parece detectarse algo de esa actitud…)

    Cuando he leído a primera vista la palabra Yes en tu post, y dado el aire sinfónico que sopla, me has dado un susto de muerte…el Homus Sinphonicus siempre está al acecho en mis peores pesadillas…

  26. Así como puedo defender responsablemente la carrera de Genesis hasta la marcha de Gabriel, con Yes tengo más dudas. Me gustan mayoritariamente «The Yes Album», «Fragile» y «Close To The Edge», al menos cada uno me gustó lo suficiente para esperar el siguiente con interés. Incluso ya decepcionado tras los siguientes tres trabajos cuesta abajo, en 1978 nos metimos cuatro en un coche con el entonces director de Vibraciones Damián García Puig para viajar durante una noche hasta Paris y verles estrenar el show con láser. Se consumieron varias botellas de whisky en el trayecto, y yo conducía. Pero entonces no te hacían soplar 😉
    Por cierto, en wikipedia Yes no están catalogados como rock sinfónico sino como rock progresivo. Tal vez esta conexión con el prog rock sea un principio para redimirlos, al menos durante la etapa 1971-73. Gran canción «I´ve seen all good people».

  27. Mordoh estás a la que salta, jajajajajaja!

    Caminando por el alambre del rock progresivo…ni el protagonista de Man On Wire…

    No te cito ningún nombre más de la época por si acaso….me rindo!

  28. No es que quiera soltar el rollo, pero en según qué temas veo que la Historia ha pervertido la realidad de aquel momento. Que, o yo he perdido la memoria, o lo que he vivido no casa con lo que ha traspasado, hasta el punto de magnificar minucias de antaño y ningunear hechos importantes. De allí a veces mi interés en puntualizar.

  29. Puedes soltarnos los rollos que quieras Mordoh, faltaría más, a eso venimos…

    A mi no me gusta el prog, ni sinfónico etc y he lanzado la piedra de Yes como una broma a los que sí os gusta y me ha hecho gracia que has salido con un post justificando parte de su legado, etc. cuando no lo esperaba.

    Por lo general (hay muchas excepciones, claro), me gusta más el pop y el rock (en el sentido más amplio) con gancho, sencillo, directo y al grano.

    Gracias por las lecciones (sin ironía)

  30. No, Sprout. Hasta donde llega mi info, tienen algún single (remezclados también por los aburridísimos Delphic) y, están preparando album.
    Por cierto, el cantante parece un cruce estético entre Brett Anderson y Luke Haynes. Al primero lo adoré hasta que se puso seriote, al segundo lo amo cada día más. ¿No os mola «21st Cemtury Man»?. ¿Le habrá gustado «Peter Hammill al idem?. A mi me parece un portento de artista.

  31. ¡Sí, amigo! ¡Luke Haines forever! Qué pocos artistas recientes -por no decir ninguno- pueden aguantarle la mirada a la tripleta «New Wave» + «Now I’m A Cowboy» + «After Murder Park» sin avergonzarse. Un personaje, un músico fascinante. Aún no me he metido de lleno en «21st Century Man», pero promete.

  32. Este disco está bastante majo, me llama la atención que no hableis de Giving Up The Gun, me parece una de las canciones del año (no sólo por el homenaje a Let Down).

    La trilogía de Auteurs es un prodigio, una de las cimas de los noventa en lo que a la música y a la letra se refiere. Sprout tengo un amigo que se refiere a Luke Haines / Auteurs como la conclusión lógica de Paddy McAloon / Prefab Sprout -y me encanta pensar que es totalmente cierto.

  33. Pues, la verdad, T.o., jamás había pensado en la comparación Haines/McAloon más allá de que son dos pedazos de cracks. Para mí, la música de Haines, sobre todo en esos tres primeros discos, rezuma bastante más peligro -tal vez sea el timbre de voz de Haines, tan inquietante a veces- que la de McAloon, pese al adorno, tan precioso, de las cuerdas, pese a la perfección pop de las canciones de Luke.

    Una cosa sí te digo: el primer McAloon, irónico y «oblique» -como tantas veces se ha escrito de sus letras-, se podría haber acercado un poco a Haines, pero Haines, tan provocador y tan socarrón, jamás se podría haber acercado a McAloon, y menos desde que éste quiso convertirse un moderno Irving Berlin o Cole Porter.

    ¿Qué hubiera sido de McAloon si no hubiese sacado «From Langley Park To Memphis»? La pregunta me ronda la cabeza hace años. Incluso intento figurarme cómo habría podido ser su música si su enfermedad auditiva, un tínnitus, le hubiera atacado antes de tiempo.

  34. Carlos, haces bien en recordar a BBR, que tienen canciones estupendas. La voz de Sarah Nixey, tan gélida, una especie de reverso tenebroso de la de otra Sarah -me refiero a la Cracknell-, me encanta. Sus dos primeros discos «England Made Me» y «The Facts Of Life» son muy, muy recomendables.

    Claro está el deje glam de Haines, algo canalla pero con una clase que tira para atrás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *