The Besnard Lakes

Uno se entera de que un álbum va para clásico por los pequeños detalles. En el presente caso, la señal se me apareció a través de un vídeo colgado en Youtube y grabado en Japón haciendo de telón de “Albatross”, una de las canciones emblema del tercer álbum de los canadienses The Besnard Lakes. La filmación no es técnicamente perfecta ni pretenciosa, pero está hilvanando un mensaje que busca realzar los valores de la canción porque su director cree en ésta.

Yo, que hasta ahora conocía a los Besnard Lakes del segundo disco “The Besnard Lakes Are The Dark Horse” –un trabajo de esbeltez atropellada, con momentos mágicos aunque escupidos desde una estancia cavernosa-, primero me tomo unos instantes de reflexión antes de escuchar “The Besnard Lakes Are The Roaring Night” (Jagjaguwar 2010) intentando adivinar el contenido interior a través de la portada continuista –repetir las pinceladas amarillentas, como las llamas de un incendio descontrolado, forzosamente implica una de dos: o concepto, o una devoción exacerbada por Todd Stewart, el autor de las dos ilustraciones- para después quedar embobado ante la progresión sonora –por límpida- de la intro instrumental. La secuenciación magistral del teclado de “Like The Ocean, Like The Innocent Pt1”, con los espasmos de guitarra anegados en él cual llanto de sollozo afilado, seguida por el falsete y la percusión, me llevan directamente a “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd. Sabiendo que la comparación puede ahuyentar a algunos, me gustaría posicionarme sin cortapisas: para quien viviese la música en 1973, este disco es y será para siempre jamás una obra imprescindible, porque conseguía aglutinar todos los avances relativamente minoritarios –lo llamado entonces progresivo, para entendernos- en un sonido tan espectacular como tremendamente accesible en forma de canciones. ¿Que también lo podían haber hecho Faust pero no se avinieron? ¿Y? El caso es que lo hicieron los Floyd.

Para quien quiera seguir leyendo, destacar que The Besnard Lakes presentan un repertorio de virtudes mucho más variadas, con canciones que tanto podrían venir firmadas por The Pretenders como por Arcade Fire“Albatross”-, con estructuras vocales –y tratamiento de guitarra rítmica- más que ocasionalmente parecidas a Low –escuchar “Chicago Train” y “Glass Printer”, te lleva a “Things We Lost In The Fire”-, y con la seguridad de saberse en posesión –“And This Is What We Call Progress”– de composiciones arrolladoras. Lo dicho, un clásico.

3 comentarios en «The Besnard Lakes»

  1. En el último párrafo, se me olvidó aclarar que las dos canciones mencionadas llevan a los Low de específicamente «Things We Lost In The Fire» gracias a la sugestión de la portada incendiaria.

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