Deer Tick

La primera vez que escuché la canción “Goodnight Irene” fue en 1974, pues estaba incluida en “Hank Wilsons Back Vol.1” (Shelter 1973), colección de clásicos de country según el estilo del peculiar e inclasificable Leon Russell. En aquellos días me interesaba bastante el teclista que compuso “Superstar”. Tanto su música como su actitud tenían un talante irreverente capaz de remover las poltronas inmovilistas de un género como el country. Leon tenía contactos que le inmunizaban contra los puristas: Delaney & Bonnie, Joe Cocker, Beatles, Eric Clapton y algunos Dominos, incluso J.J.Cale –colega y apadrinado suyo de Tulsa– toca la guitarra en este álbum. Y tenía también agallas para, después de un éxito tan inesperado como el del sobresaliente “Carney” (Shelter 1972), publicar un triple en directo, “Leon Live” (Shelter 1973), dando rienda suelta a sus excesos (una quinta cara de dieciséis minutos con un medley de “Jumping Jack Flash” y “Youngblood”). Pero sobre todo me asombraba que pudiese cuajar entre el público la anomalía de su graznido; ese deje de tono nasal que, sometido a según qué tipo de composiciones, resultaba sumamente irritante.

Pues bien, el párrafo anterior no solo viene a cuento porque el tema escondido de “Born On Flag Day” (Partisan 2009), segundo álbum de Deer Tick, sea “Goodnight Irene”, sino porque John Joseph McCauley III, voz cantante –en todos los sentidos- del grupo, tiene una curiosa similitud tonal con Russell. Hasta aquí por este camino (algún día le haremos un post a Leon). Porque los demás aspectos del disco se enmarcan en los parámetros de americana de penúltima generación –tipo The Felice Brothers– donde predominan arreglos de gama clásica con interpretaciones de pasión exuberante de escuela Springsteen. En la primera parte –la de slide– de “Little White Lies” se puede seguir la impronta de Gram Parsons. En “Friday XIII” y “The Ghost” el rastro es el de la serpiente de cascabel acechando el trote del caballo bien herrado montado por Johnny Cash en el desierto pedregoso. Y la frase `how can a man…´ arrancando sobre el arpegio de “Song About A Man” seguida de armónica, aparte de presentar respetos –que no royalties- a Dylan, deja claro que McCauley es un cantautor y que el formato banda es una tapadera para el directo y para solventar acertadamente –aunque a veces se caiga en la trampa roquerilla de Ryan Adams– los cortes de country más ágil. A investigar ciertos datos aparentemente menores, tal que el título, su autodefinición en myspace como rock cristiano o la amistad con Brendon Massei de Viking Moses.

Un comentario en «Deer Tick»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *