The Last Dinner Party

La imaginación británica siempre acaba sacando un conejo nuevo de la chistera. The Last Dinner Party, quinteto femenino, debuta con “Prelude To Ecstasy” (Island 2024), una superproducción en el sentido más megalómano del término, esgrimiendo una imagen acorde a la música. ¿Artificiosas ambas? La vestimenta cuidada –cada una vestida diferente pero manteniendo el concepto, tal que las bandas coreanas- entre la lencería sensual glam y la bohemia, que hace juego con la ambivalencia de una música que tanto pilla de la clásica como de los clásicos –ahí están las manos de James Ellis Ford y Alan Moulder-, de Florence y de Kate Bush.
Lo importante sin embargo queda reflejado en la inmediatez de la mayoría de composiciones, por muy envueltas que estén en celofán barroco. Ya se vio desde el primer y pecaminoso single “Nothing Matters”, con su clip que rendía homenaje a “The Virgin Suicides” de Sofia Coppola, una “Sinner” que podría ser la versión femenina de alguna banda tipo Franz Ferdinand, o la también abigarrada “My Lady Of Mercy” del otoño pasado. Sin despreciar buenas baladas como “On Your Side”.
Evidentemente no estamos ante un producto para puristas, vistos los elementos introducidos en la coctelera (la opulencia de “Caesar On A TV Screen” invocando a Leningrado, la ensoñación de cámara de “Beautiful Boy”, o “Gjuha”, cantada en albanés por la teclista Aurora Nishevci en vez de la titular Abigail Morris), sino de una fórmula bastarda made in Queen fiel al título del álbum en pos del éxtasis. Sin obviar su vertiente adolescente.

When it´s 4AM and your heart is breaking,
I will hold your hands to stop them from shaking

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