«Nonetheless» (Pet Shop Boys)

Ahora que lo pienso, he vivido más años con la compañía de la música de Pet Shop Boys que sin ella; la conclusión es un golpe bajo en toda regla. El tiempo pasa, y aunque la devoción mengua según los discos, cuando reaparecen con uno bueno todo vuelve a verse de color de rosa (aunque marchita, rosa al fin y al cabo).

Tal vez porque aquí recuperan los valores que les llevaron a la cima, estoy por decir que “Nonetheless” (Parlophone 2024) es su mejor álbum en este milenio. Porque tras cuarenta años aún son capaces de venir con un trabajo tan redondo y tan reivindicativo de su esencia. Primavera nostálgica, otoño lánguido, más los cócteles infalibles de estribillos inmortales (“Loneliness”, “London Boy”) en todo su esplendoroso glamour chabacano habitual (“Why Am I Dancing?”). Cuarenta años suministrando felicidad y ablandando corazones que creían cicatrizadas sus heridas. No falta el trazo singular tipo “West End Girls” (“Dancing Star”) ni el pulso seco (“Bullet For Narcissus”) ni el melodrama (“A New Bohemia”) ni la reflexión final (“Love Is The Law”). Tan marujos y certeros como cuando reinaban en este segmento del pop (aún hoy sin sucesores de su nivel).

Sobra decir que me han alegrado el año. ¿Y aún se preguntan por qué estoy bailando? Porque a los Boys se les baila hasta desfallecer. Hasta el último aliento. Hasta morir.

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