Que se diga que una banda es australiana no es garantía de nada, pero es un aviso de algo, y quienes se mueven en el entorno indie lo saben: honestidad a la hora de elaborar música, huir de las tendencias y protección de la melodía incluso en las condiciones más adversas de noise. En este aspecto, desde Adelaide, Swapmeet mantienen el listón.
Como discos de grupos de otros países sin obsesión por acaparar portadas –los miles del midwest norteamericano, Wednesday, Ratboys, etc-, el debut “Mount Zero” (Winspear 2026) mezcla indie con tics de otros estilos afines, en este caso con mucha influencia nineties como shoegaze, o cristales líquidos de 4AD con una pizca de grunge. Del fuzz de “I Know!” se pasa al ralentí rasposo de “Mount Zero”, formando a partir de entonces un sendero de electricidad vulnerable con la estupenda “Bonny” (no es la de Prefab Sprout pero me sirve) y sobre todo con una “Halfway” donde la voz de Venus O´Broin coge aire en un entorno Big Thief: de hecho podrían estirar aquí la plasticidad diez o más minutos, pero optan por finiquitarla de modo farragoso. Y “Sand” posee una tonada que penetra hasta la cocina, a remolque de un trote amable con gran crescendo; como el del cierre con los seis minutos de “My Heart Breaks II”, con subida estremecedora tras los primeros instantes acústicos.