En esta página Billy Strings ha comparecido en un par de colaboraciones, pero su status en USA es el de una figura actualmente capital en el mundo del country, con media docena de discos que además han hecho hincapié en poner en primer plano el bluegrass como artículo de consumo masivo musical rentable.
No piensen que su nuevo álbum “So Much For Goodbyes” (Reprise 2026) se ciñe solo a canciones escupidas a pecho descubierto por cuatro locos de guitarras, banjo, mandolina y violín (no hay percusión) ansiosos de hacernos mover al son de jigs aceleradas, ejercicios de bluegrass de las Apalaches y valses. De eso hay y en abundancia, cierto, pero aquí suman 16 piezas con una duración de 75 minutos, con un promedio de 5 cada una, con un poco de todo, lo cual indica que, junto a textos largos, subyacen historias que contar. Básicamente porque es el primer disco de William Lee Apostol (su nombre real) tras el fallecimiento de su madre por sobredosis.
No se trata de un hecho menor ante un solo vistazo a su árbol genealógico, con sus padres adictos –su madre, después de la muerte de su progenitor, se juntó con un devoto del bluegrass, quien le transmitió su afición- y su marcha del hogar a los 13 años. O sea que aquí proliferan los juegos de guitarras, banjo, mandolina y violín pero con respeto absoluto por las formas, y con la sabiduría necesaria para que suenen variadas, tanto si dan prioridad al bluegrass (“Remember To Cry”, “Lay Me Down”, “Bluewater Breakdown”), al country (“I´m One Of Those”), al country molón también (“I Wish I Wanted To”), al cuello de botella con aspas de rock (“Burn The Other End”), a la railroad song con trazas de campos de algodón (“I Like Train Songs”), a las historias de camioneros (“10.000 Miles From A Friend”), a la delicatessen rural (“Light The Way”), o a la introspección brutal (“Still I Crash”, la pieza tal vez más sentida de las que tocan el tema de su madre junto al instrumental final “Debra´s Waltz”). Súmese una serie de postales añejas en “Mill Town Flood” y al vals precioso “Wrestling An Angel”, y tendremos un pedazo de colección de americana noble –vieja y a la vez renovadora- con pedigrí.