Mambo, alzheimer y Jean Michel Jarre

Cada vez disfruto más leyendo entrevistas a gente mayor. Es lógico: tienen más cosas que contar y casi siempre menos pose. De repente encuentro anotadas en la libreta tres respuestas de músicos senior que me hicieron pensar o reír:

1) Doble página sobre Wayne Shorter en un suplemento cultural. El periodista no da crédito a que este mito del jazz compusiera mambo en su juventud. Por lo visto no es el único. : «Hace poco me llamaron de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para decirme que se había producido un error en sus archivos y yo aparecía como el autor de tres mambos: «Mambo X», «Mambo Moderato» y «Midget Mambo», lo que a todas luces les parecía imposible. No podían creer que las hubiera escrito yo. En los años cincuenta un chico no podía aproximarse a una chica a no ser que fuera capaz de bailar latino. Los chicos iban al instituto y luego a la academia de baile y había una radio que todo el mundo escuchaba para ponerse al día, porque uno no estaba en el asunto si no eras capaz de marcarte un cha-cha-chá, un mambo o un merengue».

El entrevistador sigue sin dar crédito y señala que «está usted destruyendo su imagen como un músico críptico, cerebral…». Shorter aclara conceptos. «El jazz no es únicamente una música cerebral, lo que ocurre es que la gente se ha olvidado de que el bebop se bailaba. Cuando Dizzy Gillespie tenía su big band existía un baile llamado The Applejack, que era lo que hace Michael Jackson cuando salta sobre la punta de los pies. En mis comienzos el jazz era la música de la calle, la que se escuchaba en los night clubs, la que tocaban los músicos con la mirada fija en las chicas de la primera fila».

2) Hay otra anécdota apuntada de John Cooper Clarke, poeta protopunk , autor del divertido «Evidently Chicken Town» (poema que usaron en el último capítulo de «Los Soprano»). Actuó en el Palabra y Música en primavera y luego salió por Gijón. En mitad de un bar suelta que «me han dicho los médicos que tengo Alzheimer». Sus acompañantes (Bruno Galindo entre ellos) no saben si habla en broma o en serio. «Intento ver las cosas buenas de la enfermedad. Primero : puedes esconder tus propios huevos de pascua. Segundo: siempre estás conociendo gente nueva. Tercero: puedes esconder tus propios huevos de Pascua». Suena a humor negro, pero al final de la noche es el que más aguanta, tumbando a compañeros de borrachera mucho más jóvenes. Eso me hace pensar en la teoría de una amiga que dice que «la vida del rock conserva». «A nosotros nos mata el estrés laboral, mientras ellos se pasan la semana tirados en casa, sin moverse ni hacer esfuerzos, para luego estar fresquísimos cuando salen. Por eso envejecen menos».

3) También quiero dejar constancia de la profecía que hizo Jean Michel Jarre en «El Periódico de Catalunya». «Internet es la máquina más grande de mercadotecnia del mundo. Ya puedes hacer música buena en cualquier punto del planeta que si no tienes acceso a internet no triunfarás. Sin mercadotecnia no te escuchan. Pero en diez años todo cambiará. Lo más cool será justamente no estar en internet, sino al margen del sistema». Apostaría dinero.

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7 comentarios en «Mambo, alzheimer y Jean Michel Jarre»

  1. Por supuesto, siempre ha habido esos intercambios y esos grupos y sellos que sólo editan en cassette y los seguirá habiendo, pero toda esa música, de aquí a diez años, acabará en internet, a la que aún le queda muuucho por extenderse. Apostaría dinero.

    Lo del mambo es increíble, lo del encasillamiento y etiquetado de la música puede que tenga sus ventajas (aparte que es innato en el ser humano clasificar las cosas) pero el mercado lo ha potenciado y se ha beneficiado de ello, creando adeptos a estilos e impidiendo en gran medida que la gente amplíe su cultura musical. Hay artistas que podrían figurar dentro de varios estilos y que podrían figurar repetidos en cubetas distintas de las tiendas de discos, p. ejem. Siempre he pensado que el artista está (o por lo menos debería estar) por encima del estilo y para mí la clasificación de la música debería ser si acaso por orden alfabético. De ahí supongo la sorpresa de la gente de la Librería del Congreso de EEUU, que comenta Shorter. Otra pregunta sería: ¿qué habrían hecho para comprobar la autoría de los temas de no haber estado Shorter vivo para preguntarle?

    Por cierto hace poco en un pequeño curso de jazz al que asistí proyectaron imágenes de gente bailando bebop, o sea el applejack y la verdad es que se podría asimilar a unos protocomienzos del break-dance, con lo cual, a mi vez, también me quedé muy sorprendido.

  2. ¡Muy bueno Víctor!

    Y como defensor del Mambo a ultranza os recomiendo al Maestro del género Pérez Prado, durante décadas el artista más sampleado (junto a James Brown y Herbie Hancock). Y ojo que no quiero quitarle meritos a otros insignes “mamberos” como Machito, Tito Puente o Benny Moré.

    En cuanto al baile –“invención” de Pérez Prado- os recomiendo 2 clips al final de un post que escribí hace unos meses. El primero es en blanco y negro y el segundo –en color- es de una película, y en ambos se observa que es proto breakdance (y proto “snake”).

    http://elmundano.wordpress.com/2008/03/14/1-2-3%e2%80%a6-%c2%a1que-rico-mambo/

  3. lo de cooper clarke es rigurosamente cierto, pero también hay que mirarlo con la perspectiva de que este hombre hacía una broma cada dos frases, y muchas de sus bromas son, en la más pura tradición inglesa, sobre sus propios defectos y debilidades.
    por otro lado, y sin querer ser demasiado quisquilloso, apunto que la Library of Congress es sin duda la Biblioteca del Congreso, no la Librería.

  4. Bueno, algo así se trata en LOS REYES DEL MAMBO TOCAN CANCIONES DE AMOR (libro). La peli no era mala, pero el libro es mucho mejor, claro, y sí aclara eso de ligar ergo bailar o al revés. Lectura muy recomendable, y más en estos días de calor prieto.

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