Primavera Sound 08, ruta Mordoh, viernes

Arranco el viernes, con solo tres horas de sueño, en el escenario Rockdelux para comprobar la buena salud de Grande-Marlaska antes de ir a hacer cola para ver a Nick Lowe. Debería haberme quedado: el auditori sufre un retraso importante que, después de esperar media hora, me hizo desistir si no quería perder a The Felice Brothers. Estos, a pesar de padecer el sonido precario del escenario CD Drome, ejecutaron una de las propuestas más dinámicas del festival. Tres hermanos –más dos músicos- cuyos lazos traspasan certificados de nacimiento, aunando complicidades –Dylan, The Band-, entre lo entrañable y lo gamberro (Simone, el que se sienta a la batería, parecía hacerlo porque hoy le tocaba a él): su madre se habrá quedado a gusto este fin de semana con la camada en el extranjero; incluso habrá tenido tiempo de sacar la cristalería buena y limpiarla sin correr riesgos de que se la rompan.

Fueron muy coreadas “Whiskey In My Whiskey”, “Frankie´s Gun!”, Roll On Arte”, “Ballad Of Lou The Welterweight” y “T For Texas”.Lo verdaderamente importante de la noche vino a continuación con Bill Callahan en el auditori. ¿Una versión acústica de su cancionero acorde con el talante del primer disco bajo su nombre? Para nada. El show se basó en el repertorio de Smog, cuyas canciones torcidas –bien, vale, sonó “Sycamore”- aquí eran enderezadas sobre un andamio de guitarras eléctricas en constante e implacable ascensión: telaraña compleja y deliciosa a la vez, punzante, vulnerable y sutil -¿los Crazy Horse del nuevo milenio?-, atrapando a un público atento que disfrutaba cada milésima de segundo y cada una de las notas que se propagaban por el bendito recinto. Bill remató haciendo entrar al final a Alasdair Roberts. Escalofriante.

El retraso acumulado me dejó sin No Age, el hambre sin Six Organs Of Admittance y la demanda popular sin opción a colarme para ver otra vez a Portishead. Después del bocata engullido escuchando un par de canciones demasiado tópicas de Sonics, me dediqué a deambular picoteando un poquito de Bob Mould –luego, para mi escarnio, supe que tocaron al final bastantes de Hüsker Dü-, de Autolux, y otro poquito de Sebadoh a la espera de Why? Estos, con un Yoni Wolf que salió con un brazo vendado –o escayolado-, mezclaron cortes del nuevo álbum con los favoritos de la parroquia. No sé si fue por la limitación física de su líder o porque no se atrevían a salirse demasiado de su estilo ante un público de raíces rap para zambullirse en aguas pop, pero lo cierto es que no interpretaron “Fatal Palmistry”.

Más dar vueltas sin rumbo fijo –Devo, Polvo– hasta que Cat Power, a las cuatro canciones –banda muy profesional aunque mal acoplada a sus susurros: la cosa se puso monótona- colma mi ánimo cansado y me empuja a la salida. Necesitaba descansar si quería afrontar un sábado muy interesante desde primera hora.

2 comentarios en «Primavera Sound 08, ruta Mordoh, viernes»

  1. Es cierto lo del sonido precario del cddrome, yo creo que no disfruté ni uno solo de los conciertos que vi en ese escenario por ese motivo. Six Organs estuvieron muy bien, y a mí también me da mucha rabia haberme perdido a Bob Mould pero, así son los festivales, me temo.

  2. Impaciente estoy por la segunda entrega.
    No había oido comentar a nadie lo de Asladair Roberts, si es que Dios los crea y ellos se juntan.
    David, estoy escuchando algo que te va a interesar mucho: nuevo disco de Dr Dog: «Fate». En su gira por Europa estarán en Barna el 7 de Nov; por Madrid parece ser que no pasan , pero me apetece un montón verles.
    Saludos!

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