Let´s Eat Grandma

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Con una apuesta estética anclada en la tradición de los relatos góticos victorianos, la ambivalencia sexual, el folklore feérico británico, y la recreación de parajes oníricos chispeantes como fuegos de artificio, se presentan las adolescentes Jenny Hollingworth y Rosa Walton. Ellas dos se conocieron en la escuela de su Norwich natal hace poco más de tres años, y entre clase y clase, en los pasillos iban pergeñando su plan maestro. Y ese plan no es otro que dejarnos explorar su peculiar forma de ver el mundo a través de los ojos aún no contaminados de unas niñas que todavía andan descodificando la realidad.

En “I, Gemini” (Transgressive, 2016) encontramos las coordenadas para iniciar un viaje regresivo de ensueño. Let’s Eat Grandma sorprenden con este debut, y aunque al final llegas un tanto exhausto -el minutaje de las canciones es excesivo en alguna ocasión, y acaban por ser ejercicios derivativos- tienes la sensación de que el invento les ha salido la mar de apañado.
Una paleta de sonidos apoyados en una producción espléndida que reproducen atmósferas de cuentos de hadas con un plus de tenebrismo (“Chocolate Sludge Cake”), sinuosas instantáneas circenses (“Sleep Song”), pop frondoso que recuerda a Grimes (“Eat Shiitake Mushrooms”), e ingrávidos temazos de dream pop como “Deep Six Textbook”. No maten al niño que llevan dentro.

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