«22, A Million» (Bon Iver)

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Ya dio muestras Justin vernon de las ilimitadas posibilidades de su talento al posicionarse junto a nombres como Kanye West. Entonces no se entendió muy bien qué podía conseguir exactamente un autor de matriz folk en el avispero sonoro del hip hop. La respuesta ha tardado en llegar, pero su contundencia perdurará eternamente. “22 A Million” (Jagjaguwar 2016) de Bon Iver es un álbum que marcará época.
Destaca sobretodo la facilidad con que la tecnología actual -en forma de samples, autotune, electrónica, etc- invade el marco introvertido de su música. Como inicio, “22 Over Soon” -vamos a pasar de los signos sustituyendo letras de los títulos: es de lo poco que me sobra del disco- lo tiene todo. Es tan frágil como a la vez vigente. Acto seguido, la cacharrería electrónica de “10 dEAThbREasT” en forma de artillería pesada se pone al servicio del otoño, con esos arreglos mastodónticos floridos desmoronándose ante el humilde hilo melódico, que definitivamente se asientan en “33 `God´”: los ritmos aplastantes, al revés que en “Yeezus”, aquí apenas pesan más que una pluma.
El asombro ante semejante caudal de sonidos contrapuestos se incrementa en una “29 Strafford APTS”, donde se insinúa un tributo a la belleza otoñal de su tierra de Wisconsin, tras la que resplandece el tintineo suave de “666 Cross”. Estamos siendo avasallados por un cóctel de sonidos -extremos a veces- entregados de modo litúrgico, casi bíblico, despojados de su idiosincrasia original en las grietas del ruido, de una belleza singular y por ende magnífica. Tras el final free jazz experimental de “21 Moon Water” se zambulle uno en las aguas mansas de teclados de “8 (Circle)”, tal vez la más Bon Iver de todas, sutilmente épica en su segunda mitad, sin olvidar el cierre con una “00000 Million” acorde con las expectativas a estas alturas.
Tras repasarla infinitas veces, todo parece indicar que esta grabación abre nuevas puertas a un territorio inexplorado, y no se quedará en un mera excursión timorata accidental. Es un paso demasiado grande y valiente como para retroceder.

PD: Chapeau al trabajo de Sean Carey y Colin Stetson. Y a la dedicatoria a Richard Buckner.

2 comentarios en ««22, A Million» (Bon Iver)»

  1. Desde luego, indiferente no puede dejar a nadie, eso lo ha conseguido, y ya es mucho.
    No llego a tanto entusiasmo que ha despertado en algunos ni tampoco a rechazos rotundos, me quedo en un claroscuro por el desequilibrio entre el fondo y la forma, que en algunos momentos repele algo, esa cacharrería que comentas, el autotune (qué pena «715 Creeks»), los pitufeos…
    Cuando esa forma, sin dejar de ser original y atípica, huye de los engendros electrónicos chirriantes, nos encontramos con piezas maestras, fundamentalmente a partir de «33 God» (aunque le sobran los pitufos), y desde allí hasta el final enlazando canciones brutales (sobre todo “29 Strafford APTS», “8 (Circle)» y “00000 Million”), ya pisando terrenos más cordiales.
    Mucho paso es, de la simpleza absoluta de su primer disco al presente hay una zancada brutal, pero a veces cuando pretendes dar grandes zancadas puedes tener un traspiés o darte un batacazo.
    A mi el Vernon que más me ha gustado me lo encontré en el «Repave» de Volcano Choir, quizá donde el equilibrio es perfecto.

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