Sweet Billy Pilgrim

Los vuelos low cost, a pesar de sus innumerables ventajas, han eliminado algunas buenas y sanas costumbres. Una de ellas, el viaje por carretera como acto para ser disfrutado; el equivalente serio al eslogan «¿Te gusta conducir?». Agarrabas los cds, subías al volante y, sin prisas, te proponías llegar a París. Precisamente en este trayecto concreto por la tradicional autopista francesa que es a la vez la columna vertebral que comunica la España mediterránea con el Norte, yo tenía ya mis paradas establecidas de antemano. Sigue leyendo Sweet Billy Pilgrim

The Ex-Exploited

The Ex-ExploitedCuando estoy en Bangkok, suelo tomarme la última cerveza sobre la medianoche cerca de la guest house, en los aledaños del templo al oeste de Khao San Road. Al salir de la zona peatonal, doblas a la derecha sorteando la garita de policía, por cierto últimamente reforzada para prevenir atentados de cualquier índole –amigos del depuesto Taksin, musulmanes del sur, Al Qaeda, etc-, pasas la gasolinera cuyos surtidores se convierten por la noche en bar terraza, cruzas Chakkraphong, y giras la primera a la izquierda bordeando las paredes del templo, las cuales también a esta hora se pueblan de indigentes que han hecho de aquella destartalada acera –las raíces de los árboles levantan incluso los adoquines- su dormitorio. Sigue leyendo The Ex-Exploited

Panda Bear

Pondicherry, antiguo enclave francés en la costa oriental de la India, goza por dicha razón de ciertos privilegios tributarios para los locales que venden alcohol, aunque paradójicamente fue el único lugar que visité donde los restauradores, para esquivar el impuesto, suministraban la cerveza –la contraseña era “one special tea”- en tazas opacas de té con su tetera. Sin embargo, la mayor parte del turismo visita Pondicherry por albergar la secta de Sri Aurobindo montada a unos kilómetros del centro. Sigue leyendo Panda Bear