Entretenedores y Mesías

Entretenedores y MesíasEstuve en el concierto de Paul Anka. Al aire libre, en un auditorio de Pozuelo de Alarcón, provincia de Madrid. Catorce músicos en escena, de los cuales la mitad eran vientos, canciones de casi todas sus etapas (por desgracia de sus discos en UA y de su vuelta a RCA en los 70 sólo cantó “Papa”), traje, corbata y chaleco, público de 60 años como media, algún que otro rocker despistado… Hacía tiempo que deseaba ver un concierto de cabaret tipo americano y me pareció estupendo. La orquesta comenzó con “My way” en plan fanfarria, cambio a “Diana” y apareció Paul Anka, todo sonrisas, en lo alto del graderío y fue bajando hasta el escenario entre la gente, saludando, dando la mano, cantando y mostrandose simpático y amigable con la gente que le había pagado por verle. Sigue leyendo Entretenedores y Mesías

The Ex-Exploited

The Ex-ExploitedCuando estoy en Bangkok, suelo tomarme la última cerveza sobre la medianoche cerca de la guest house, en los aledaños del templo al oeste de Khao San Road. Al salir de la zona peatonal, doblas a la derecha sorteando la garita de policía, por cierto últimamente reforzada para prevenir atentados de cualquier índole –amigos del depuesto Taksin, musulmanes del sur, Al Qaeda, etc-, pasas la gasolinera cuyos surtidores se convierten por la noche en bar terraza, cruzas Chakkraphong, y giras la primera a la izquierda bordeando las paredes del templo, las cuales también a esta hora se pueblan de indigentes que han hecho de aquella destartalada acera –las raíces de los árboles levantan incluso los adoquines- su dormitorio. Sigue leyendo The Ex-Exploited

Abreu, Crowley, Pessoa

Abreu, Crowley, PessoaEl último encuentro con Fernanda Abreu había sido en Río de Janeiro, el funk carioca sólo se escuchaba en las favelas y bailabamos en la cima del morro de Turano, junto a la Mangueira, con muchachos con metralletas y niñas de doce años con apretadas mallas. El mes pasado me reencontré con ella en Lisboa (actuaba en el Tivoli). Ya había salido hace tiempo «Arular», el disco de MIA, y Diplo y Marlboro se habían hecho mundialmente famosos, respectivamente como productor y DJ: el sonido de las favelas ya ha dado la vuelta al mundo. Hablamos de los amigos comunes y luego me da los nuevos nombres que hay que oír (Sany Pitbull, MC Marcinho, Tati Quebra Barraco, Cidinho e Doca…). Fernanda me puso al día de la nueva moda en los morros. A saber: ahora las MCs son ellas. Cantan las chicas. Se anuncian como namoradas -novias- de tales o cuales chicos, y batallan en dos bandos: fieles versus amantes, siendo estas últimas las defensoras de la promiscuidad. Ellos miran, escuchan, sonríen tranquilos o sonríen preocupados. Sigue leyendo Abreu, Crowley, Pessoa

The Little Ones

The Little OnesA mí me gusta el pop. Como dirían psicólogos graduados en Buenos Aires que diagnostican patologías crónicas, me gusta desde pequeñito. Pero no pop a saco, sino con criterio. Ah, ya estamos con lo del criterio. ¿Qué quiere decir esto en un campo tan vasto como el pop? ¿Qué preceptos ha de cumplir una canción para pertenecer a mi club privado de las bienvenidas? A muchos Tata Golosa y LCD Soundsystem les puede sonar a lo mismo. Hace cuatro meses, viendo a los suecos Beezewax, me percaté de la delgadez del hilo separatorio: algo no me cuadraba. Al igual que otros suecos, The Envelopes –y no digo que sea requisito imprescindible la nacionalidad británica o estadounidense-, aplican los elementos del manual del buen pop respetando escrupulosamente el protocolo: guitarras ardientes, acordes apasionados, estribillos con voces dobladas, piezas cortas, etc, etc, etc. Pero a mí no me entran. ¿Y por qué en cambio otras piezas muy –pero que muy- parecidas sí? Son aparentemente idénticas y sin embargo me producen efectos distintos. ¿Tan importantes son los detalles minúsculos como para significar la vida o la muerte de una composición? Sigue leyendo The Little Ones