2015: cabos sueltos (1)

 

“I Love You, Honeybear” (Father John Misty). Prejuicios que no llevan a ninguna parte. Siento alergia por los discos de consenso como éste, con medallas en todos los medios. Culpo a J. Tillman por perder fuelle Fleet Foxes tras su marcha. Y no me gustaron detalles chulescos de un concierto suyo en un Primavera Sound. No capté su ironía cuando se agazapa tras música tan exquisita. Aquí proliferan las críticas a Norteamérica,las mujeres vacías, y la comercialización del amor (grandes frases en “Holy Shit” describiendo la desolación emocional: mobile lifestyle, loveless sex…eunuch sluts, consumer slaves). O cuando se pone las pilas de un Randy Newman otoñal introspectivo en “Bored In The USA” (¡cuánta acritud en esas risas de fondo!) haciendo acrobacias para no sonar al equivalente listillo de Sabina en inglés. La gran proeza del álbum es desmitificar dogmas con sus mismas armas, como en las melodías románticas -tipo Rufus Wainwright, Beirut o Andrew Bird– de “I Love You, Honeybear”, “Chateau Lobby #4 (In C For Two Virgins)” y “When You´re Smiling And Astride Me”.

 

“B´lieve I´m Goin´ Down” (Kurt Vile). Cambio a un chip más reposado, amparado en detalles folk (¡presencia de banjo!). No es terriblemente eléctrico ni decididamente acústico, sino tan envolvente como su obra anterior pero con mimbres distintos a los desarrollados por Violators tras The War On Drugs (perdura el tono narrativo en temas como “That´s Life, Tho”). Muchas veces no hay estribillo, es como un flow etéreo enriquecido en la barrica perezosa de Mac DeMarco (“Lost My Head There”). Y en algún tramo su humor desconcierta (como en “Dust Bunnies”, cuando la frase don´t know much about history te lleva a pensar que Kurt quiere mofarse de “(What A) Wonderful World”. Canciones estiradas sin forzar: un disco cuyo reposo invita a perderse entre las sombras de la noche.


 

“Star Wars” (Wilco). Al ser disco de descarga gratuita parece más espontáneo y alejado del tufo de música como producto y negocio. Repleto de altibajos divertidos: entrada caótica en “EKG”, pasa de lo retorcido (“More…”) a lo pacífico (“Taste The Ceiling”) a través de una serie de canciones cortas aparentemente extrañas (lo pegadizo de “Random Name Generator” de pronto explota rozando el aquelarre dentro de un guateque, mientras “The Joke Explained” mantiene la accesibilidad) cuya excepción está en la improvisación tutelada de la más larga “You Satellite”. Y es que Wilco, dondequiera que se posicionen, a día de hoy son más un grupo de rock americano de guitarras que uno de americana con raíces country. Con sus pinceladas de pop (el cierre de “Magnetized”). Y fieles a una identidad propia. Evolucionar es sobrevivir.

 

“Silver Bullets” (The Chills).Un regreso estupendo si nuestras expectativas son tan luminosamente modestas como su música. Martin Phillipps se ha tomado su tiempo para convencernos de que los echábamos de menos. Esas guitarras que entran puras hasta la cocina, sea caracoleando en espiral (“America Says Hello”, “I Can´t Help You”) o surfeando (“Silver Bullets”), no encuentran rivales pese a parecer sencillas. Combinan lo directo con esbozos más complicados, un poco como The Church en su versión psicodélica light. Aquí hay un puñado suficiente de razones para congratularnos del retorno. (Reseña de Rockdelux resumida).

 

“Music Complete” (New Order). Tal como no se concibe Joy Division sin Ian Curtis, tampoco New Order sin Peter Hook. La reverberación de su bajo ha sido marca de la casa, y quienes quieran poner este disco entre lo más granado del grupo se equivocan. Una vez dicho esto, si te desmelenas en la pista con “Restless”, “Singularity” (producida por Tom Rowlands de Chemical Brothers, al igual que “Unlearn This Hatred”) y “Plastic”, o “Tutti Frutti” (colabora La Roux), si no le tienes en cuenta a Iggy Pop haber prestado su voz a “Stray Dog”, y disfrutas con “Academic”, estás ante uno de los discos notables del 2015; que casi se convierte en sobresaliente con ese grandísimo final que es “Superheated”: todo un detalle cederle el protagonismo a Brendan Flowers de The Killers. Pueden sobrevivir sin ti, Peter.

 

6 comentarios en «2015: cabos sueltos (1)»

  1. Respecto a “Music complete” yo debo de haber escuchado otro disco. “Restless” es uno de sus singles más mediocres (como en su día “Crystal” jamás llega a despegar y suena fofo e innecesario) a años-luz de, por ejemplo, “Regret”. El supuesto homenaje al spaghetti disco en “Tutti Frutti” es una tontería con una melodía completamente manida y unos guiños al género propios de preescolar (creo que sé de lo que hablo). Y lo de “Stray dog” es completamente absurdo (¿otro chascarrillo a costa, no sé, de Vincent Price y “Thriller”?). Por citar los tres casos más sangrantes. El resto no desentona entre lo peor de su producción (a la altura de “Get Ready”: inocuo y olvidable) y únicamente estoy de acuerdo en “Superheated”, pero vamos, el ninguneado “Waiting for the siren’s call” (bastante mejor que “esto”) también tenía un broche igual de bueno que “Superheated”: se llamaba “Turn”.

    En mi opinión es un disco que atufa a trabajo alimenticio y no creo que el debate sea “con o sin Peter Hook”: tanto Sumner como Hook perdieron la inspiración (y el pudor) hace mucho tiempo. Y lo digo todo con pena y dolor: New Order, a pesar de los pesares sigue siendo uno de mis grupos (más) favoritos.

  2. Estoy a un 99 % con el comentario de Edgar.
    A mi es el disco de New Order que menos me ha gustado. Y no será por las veces que lo he escuchado
    Me da la impresión que lo han hecho para gustar a cierto sector a costa de lo que fuese, y lo triste es que parece que lo han conseguido.
    En fin…
    El de Father John Misty sin embargo…es crema.

  3. ¿Gustar a cierto sector? Con el horterísimo comienzo de Tutti Frutti (que hasta el título es hortera) a quién crees que pretendían gustar: ¿a la crítica especializada? ¿Desde cuando los spoken italianos son el punto flaco de los medios? A sus fans de siempre? A Peter Hook? Ese comienzo es un salto al vacío sin red. Pero que pronto se olvida, porque la canción no es sino otra búsqueda de ese perfecto estribillo, rebosante de glamour (no es casual la presencia de La Roux), para chicas que bailan con tacones de aguja. Y es precisamente ese glamour, tan new wave o new romantic, el que ya perpetraban en Jetstream. Por eso, que te pueda gustar Jetstream y no Tutti Frutti o Plastic es lo que no me cuadra. Este disco no es sino una continuación de la línea seguida en Waiting for the siren’s call. Donde Superheated es el nuevo Krafty (no Turn). Y esas guitarras tan Sonic Youth de Nothing But A Fool ya se adivinaban en Hey now what you doing y Who’s Joe?. Si este es un trabajo alimenticio, ojalá Bernard Sumner continúe hambriento mucho tiempo y nos regale más Superheated.

  4. No creo haber dicho que Superheated sea exactamente el nueno Turn, sino que ambos son dos buenos broches finales. Mr encantaría ver tanto glamour y tanto saltp al vacío, pero percibo todo lo contrario: escaso riesgo, canciones que no aportan nada a su repertorio clásico y se limitan a repetir (mal) los esquemas de los últimos tiempos… Estribillos tan romos como «Tutti Frutti» no se les ocurrían ni a las mentes más preclaras del Sabadell Sound..
    Bajo mi punto de vista el problema es que a partir de Get Ready New Order han entrado en una deriva -Waiting for the siren’s Call sería lo mejor y, aun así, me pega más como disco de Electronic- en la que, al igual que pasa con otros de su generación, lo que «vende» es ante todo la marca (y su correspondiente leyenda), la publicidad y, este caso concreto, el anzuelo de editar con Mute.
    Yo ya perdí la paciencia con ellos hace tiempo.

  5. A ver son New Order, palabras mayores; por supuesto que hay buenas canciones. Pero repito son New Order!.
    A lo que me refiero es que han querido meterle una envoltura muy de ahora. Pero dentro en mi opinion no hay para tanto.
    La primera vez que escuché el disco me dije «esto pinta fantástico», pero después de tropecientas escuchas para mi no hay magia.
    La misma sensación inicial sentí( quizás algo menos) con el Crimson/ Red de Prefab Sprout, pero la diferencia es que ese álbum si tenía mucha miga dentro y solo hizo crecer con cada escucha.
    Si, este álbum suena muy actual, justo al contrario del de Butterfly Child.
    A mi Tutti Frutti no me gusta nada.
    Para la selección del coche: Singularity, Nothing But A Fool y Superheated.

  6. Qué malos son los prejuicios y qué difícil es librarse de ellos (¿quién no los tiene?). A mi me han jugado malas pasadas (me pasó con Grizzly Bear o con PJ Harvey, hay que ser gili…).
    Al Tillman ya apodado me lo descubrió el regalacajas de Scott Walker que pulula de vez en cuando por aquí (caja canjeada por otra de Blur, sin arrepentimiento alguno, y otro claro ejemplo de diana de prejuicios)y me fulminó desde el primer compás. Después del de Sufjan Stevens, el disco que más me ha gustado de 2015. Y encima el anterior, «Fear Fun», me gusta mucho más, también muy recomendable y con aire fleetfoxero. Y si añadimos al plato la producción en ambos álbumes de Jonathan Wilson, pa qué más.
    Por cierto, el propio Tillman siempre ha rebajado su papel en Fleet Foxes (véase wikipedia).
    Wilco, cómo editar un album nuevo, con ese título, esa portada del minino y encima gratis, todo muy mosqueante y…voilá, un portento de puro rock guitarrero como bien se apunta. Ya tantos años y cuanto mérito.
    Lo de Kurt Vile da para un sobresaliente, otro homenaje a las cuerdas, muy currado, no cansa.
    Todo con permiso de New Order, qué prejuicios (los míos, no lo puedo evitar).

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